Cada cual con su perro o con su gato
sus dos llaves y con su cerradura,
bramando libertad o autocensura,
brincando desde el sexo al celibato.
Cada quien, indiscreto o con recato
mostrando su acritud o su dulzura,
con brutal grosería o con ternura
pensando con el peine o su zapato.
Cada quien con su esposa o con su amante
asumiéndose sabio o ignorante
yendo de la cordura a su manía.
En el centro de los bordes, brillante
como el verbo multicolor del Dante
descansa el equilibrio y su armonía.
David Rod
sus dos llaves y con su cerradura,
bramando libertad o autocensura,
brincando desde el sexo al celibato.
Cada quien, indiscreto o con recato
mostrando su acritud o su dulzura,
con brutal grosería o con ternura
pensando con el peine o su zapato.
Cada quien con su esposa o con su amante
asumiéndose sabio o ignorante
yendo de la cordura a su manía.
En el centro de los bordes, brillante
como el verbo multicolor del Dante
descansa el equilibrio y su armonía.
David Rod