En el crepúsculo de mis días

Walden

Poeta recién llegado
Heme aquí, sentado, en el crepúsculo de mis días, consumiéndome por dentro; deteniendo por un momento, el transcurso sin sentido, de mi ordinaria existencia.

Yo me acuso, por dentro, de ser complice y autor de mi descenso. Por qué, me pregunto, he dejado de vivir; me he dejado estar, tan pasivo como una piedra, y me he dejado morir y marchitar por dentro. Por qué, he dejado de soñar y de vivir, me pregunto, a la luz del último de mis días.

Qué soy, me pregunto, más que un hijo de la prenumbra, un hijo de la amarga noche, un bastardo, de la ubicua nada. Y me consumo, por dentro, como vela a mitad de la noche; la cándida llama se extingue, para consagrar, a la más tétrica oscuridad.

Por qué fui tan débil, me pregunto, y tan negligente conmigo mismo, que he abandonado por completo mis sueños. Por qué fui tan cobarde, me pregunto, y no me convertí, en aquel que cambiaría el mundo.

Heme aquí, inmóvil, tan cerca del final. Heme aquí, como un necio, reclamando más horas y días, después de años de olvidar, que no solo había una ciudad, una familia, un trabajo; ignorando a la vida, que cada vez se alejaba más.
 
Última edición:
Así es, amigo. Vive, sueña, goza, sufre. Es el camino. Sufrir es obligatorio. Porque hacer las cosas Bien, es muy difícil.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba