El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Érase una vez un mundo
de cabezas amuebladas,
de oropeles, de tablados,
de donde nadie la caga.
Olía a perfume Calvin,
Klein lideraba la plática,
no más era abrir la boca
y se olía tocar palmas.
Con sus camisas limpitas,
cuello arriba; cerviz alta,
ni un pelo que se moviera
con fijador extra-marca,
que ese "Moco de Gorila"
lo peina la gente llana.
Los pantalones bien puestos
con bolsillos doble cara
y carteras cocodrilo
de "perdona, que me llaman".
Se despachaban cosechas
Gran Reserva y el crianza,
a la porra, es menester,
como manda la elegancia.
Siempre un "Don" puesto delante,
por detrás, según nos vaya:
Don "Perico Los Palotes",
y un palote, de estocada,
que una cosa es la amistad
y otra, la Bolsa que estalla.
Érase una vez un mundo
de una entrañable galaxia,
sobrevolando el espacio
en globo sonda. ¡Ay, mi aaaarma!
"En el garito, a la una,
que el domingo se descansa"
-Eva-
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