Parral
Poeta que considera el portal su segunda casa
I
Existe un bello lugar
en la zona de occidente,
de un país que está ubicado
en el norte, de esta América excelente ..
Es un lugar donde abunda
una flora, sin igual
con extensiones enormes
de hermosos jardines silvestres
que se cuentan por centenas,
tapizado por millones
de claveles, de azucenas,
y tantas otras variedades
de flores de mil colores ..
Nacen también naturales
las palmeras, cocoteros, los manglares,
las piñas, los cafetales
y millones y millones
de hectáreas verdes y bellas
que parece un tapete de dimensiones eternas
que son los cañaverales...
A esa tierra hermosa
situada en el occidente
con altas temperaturas
que oscila en cuarenta grados
aún en tiempos de invierno,
le nombran Tierra Caliente ...
II
Allí, sucedió esta historia,
la que les narro ahora,
una preciosa mujer
un buen día se apareció
en un poblado pequeño
el cual estaba asentado
a la orilla de una playa,
con gente de aspecto tranquilo,
sosegada, muy paciente,
este lugar que describo
hoy se llama
San Vicente.
En la plaza del poblado
había una cantina,
más se parecía a un figón,
que a un espacio excelente,
solamente servían pulque,
y bebidas de aguardiente..
La bella mujer mencionada,
ese día que llegó, a la cantina corriente,
iba en busca de un auxilio
de hombres que tuvieran temple,
gente de mucho valor,
no timorata, o cobarde,
porque en lo alto de un cerro
había dejado al marido,
quizá muerto, o mal herido..
Un accidente ocurrió
en la mina abandonada,
donde a ella por igual casi pierde ahí la vida
pues junto con su marido
hace tiempo que la explotan
III
Contrató a cuatro hombres,
solamente de palabra,
ofreciendo gran salario,
e iniciando la marcha
a los, Jardines del Diablo ..
Cabalgaron por tres días
en unos briosos corceles,
acampando en el campo
cobijados suavemente a la luz de las estrellas
y con mantas muy ligeras ..
Era ella muy hermosa,
con el cuerpo de una Diosa,
su piel joven y atractiva
de un tierno color de rosa,
senos firmes, incitantes,
erguidos, de aspecto maravilloso,
ojos azules, serenos,
que asemejaban el cielo
de un color tenue, ingenuo
como violetas de invierno ...
IV
Por fin llegaron al sitio,
donde el marido atrapado
por un gran deslizamiento de basalto derrumbado
de ese tiro que hemos dicho
se quedó así, bloqueado ..
y una vez,
con la ayuda de esos hombres,
cuando al fin estaba libre el paso por el camino
la sorpresa fue mayor,
estaba sano el marido,
vivo, feliz,
solo un poco adolorido,
pero lo brazos tan bellos de su
adorada Sofia
le regresaron de pronto nuevamente a la vida,
y volvieron de inmediato por
El Jardín del Infierno,
ricos, felices y sanos,
sorprendiendo a la gente,
del pueblo de San Vicente .
José de Jesús
Sierra de Lobos, Mx.
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