Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el Jerte
vi tu rostro
entre los cerezos.
Tus labios,
primer roce en rayos filtrados,
nervaduras trémulas
goteando rocío,
abejas embriagadas
en el polen de tu piel.
Humedades,
alientos de texturas mojadas,
zumbido del vuelo ingrávido
de un perezoso peregrino
sin dios al que rezar.
Sobre la tierra humedecida
por la ansiedad
de nuestros cuerpos expuestos,
en un florecer de cándida exuberancia
bajo los cerezos
descubrí.
vi tu rostro
entre los cerezos.
Tus labios,
primer roce en rayos filtrados,
nervaduras trémulas
goteando rocío,
abejas embriagadas
en el polen de tu piel.
Humedades,
alientos de texturas mojadas,
zumbido del vuelo ingrávido
de un perezoso peregrino
sin dios al que rezar.
Sobre la tierra humedecida
por la ansiedad
de nuestros cuerpos expuestos,
en un florecer de cándida exuberancia
bajo los cerezos
descubrí.
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