Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Como un cielo de alondras desmadejadas,
incierta apenas, hecha de altura y enredadera,
te percibo con todos los pasos que aún no he dado
para alejarme de lo que me queda.
Quedo yo, sentado en el mirador de piedra.
La bruma se esparce por el paisaje
incapaz de ascender por las laderas.
En algún sitio la música arrastra un río
y de nuevo tu ausencia se suma a la tarde.
No puedo abolir el pensamiento
que cubre de tu halo todas las cosas
que me hablan de tu silencio
como si tu silencio me hablara de todas las cosas.
Eres un resplandor desfallecido que toca la hierba
hasta despertar su sombra.
Entonces te haces de noche, te haces de sueño,
y cierras los ojos con cada flor que desaparece.
Por mi mirada ya solo caminan murmullos,
diminutos cristales que entran y me evaporan por el aire.
Dormido te veo más de cerca, como si me soñaras,
como si de verdad me quisieras.
Como si todavía de verdad me quisieras.
incierta apenas, hecha de altura y enredadera,
te percibo con todos los pasos que aún no he dado
para alejarme de lo que me queda.
Quedo yo, sentado en el mirador de piedra.
La bruma se esparce por el paisaje
incapaz de ascender por las laderas.
En algún sitio la música arrastra un río
y de nuevo tu ausencia se suma a la tarde.
No puedo abolir el pensamiento
que cubre de tu halo todas las cosas
que me hablan de tu silencio
como si tu silencio me hablara de todas las cosas.
Eres un resplandor desfallecido que toca la hierba
hasta despertar su sombra.
Entonces te haces de noche, te haces de sueño,
y cierras los ojos con cada flor que desaparece.
Por mi mirada ya solo caminan murmullos,
diminutos cristales que entran y me evaporan por el aire.
Dormido te veo más de cerca, como si me soñaras,
como si de verdad me quisieras.
Como si todavía de verdad me quisieras.
1 de octubre de 2020
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