En el ombligo de la luna (Acto 2: Xibalbá)

Gabriel Benam

Poeta recién llegado
Xibalba



Caravana cruel, escúchame cantarte;
habito la fosa clandestina y la montaña,
el desierto de noche, el mar de la mañana:
soy solo otra víctima, escúchate callarme.


La suerte ha fulminado tus paredes vegetales,
la corrupción evoca día a día nuestros males,
y nos prevalece la ignorancia, bestia absurda,
si entre las muertas nos requiebras, testaruda.


En la capital, los rascacielos retiemblan
al caer uno tras otro como fichas de dominó,
y en tu provincia, «La Bestia» entrega
a los inmigrantes yertos, quemados por el sol.


Caravana: tu hipocresía escandalosa
se mezcla en la máscara viva de tu prosa.


Aun así, tu casa nos aguanta todavía,
no guarda rencor y paga los platos rotos,
acoge las voces, exige voto por voto;
pero, junto a Tlaloc llora y se hace trisas
la esperanza presa de nuestro deterioro.


De dictadura en dictadura, permaneces
sin entender el por qué haces lo que haces,
supongo que uno lo ignora cuando nace
y crece resignado, haciendo como puede.


¿Y quién podría culparte, historia celestial?
La transa avanza de la mano y no tropieza
con los que son los responsables del trastocar
impunemente, perpetuando la pobreza.


Y yo, del inmanente arrojado al infinito
experimento mi extensión en tu sustancia;
mi percepción curiosea en la distancia
y nos exhibe como máscaras, cual destino
es arrastrarse entre las ruinas de la raza.


Y en la madrugada toca, Carnaval indiferente,
el ejército a mi puerta, pero quiero creer en ti;
he visto a los millones que se exprimen así
por su familia, ganándose el pan honradamente.


Un fantasma nos habita, oye su eco destrozarse,
abramos bien los ojos, lamentemos lo ocurrido.
Renovar la constitución requiere compromiso
y la exigencia de justicia que no vuelva a callarse.


Revolucionar la relación Contribuyente-Estado,
justificar y transparentar en todo nuestros gastos;
se mueren los veneros de petróleo, Matria mía,
la Reforma nos exige una nueva perspectiva.


Dejar de lado el arraigado pigmentismo manifiesto,
aplicar la ley nunca será objeto de referéndum,
individuo y colectivo no son ajenos uno del otro,
las acciones pesan mucho; las palabras solas, poco.


Reforzar instituciones, apegarse a la verdad,
limpiar sustancialmente al manojo federal;
denunciar la negligencia y negocios arbitrarios,
conformar un auténtico gobierno ciudadano.


Exigir que nos escuchen no es inclusión forzada,
sino tener por bien presente a la dignidad humana;
cada vida vale y mucho, reflejan nuestra condición:
¡quitémonos la máscara, el juicio comenzó!


***​
 

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