Ayer
cuando te amaba un poco menos
el mundo era un pasaje un tanto
menos complicado,
caminando a propósito entre delfines
con forma de tiempo y
sensación, no me eran
necesarios los perdones,
ni los zapatos, ni las destornilladores,
con sólo un grano de mostaza en el bolsillo
trasladaba montañas, y calmaba
tempestades y resucitaba versos
y descomponía relojes.
Mi felicidad cabía
en la punta de un lápiz bondadoso
que te dibujaba muy de cuando en vez
en todos los bocetos,
en todos los pergaminos,
y en todas las burdas
tablas de piedra que estrellaba y reconstruía
a mi placer en un vicio circuloso,
te creaba y te creía
te besaba y te sacrificaba
te arrepentía sin necesidad de salvamento
y te cocinaba a baño maría sin necesidad de amor.
Hoy
mi nombre se quedó sin nombre
sin brújulas y sin suicidios, el deseo
de bailar la vida contigo
me encadena las pestañas,
y aunque bailas diferente ya te amo un poco más...
Comeré del árbol que la duda
prohíbe, asesinaré los miedos con una
piedra y una honda, desmadejaré
tu historia, desmaquillaré las murallas,
te amaré más mañana,
y partiré en dos el mar de tus cabellos.
cuando te amaba un poco menos
el mundo era un pasaje un tanto
menos complicado,
caminando a propósito entre delfines
con forma de tiempo y
sensación, no me eran
necesarios los perdones,
ni los zapatos, ni las destornilladores,
con sólo un grano de mostaza en el bolsillo
trasladaba montañas, y calmaba
tempestades y resucitaba versos
y descomponía relojes.
Mi felicidad cabía
en la punta de un lápiz bondadoso
que te dibujaba muy de cuando en vez
en todos los bocetos,
en todos los pergaminos,
y en todas las burdas
tablas de piedra que estrellaba y reconstruía
a mi placer en un vicio circuloso,
te creaba y te creía
te besaba y te sacrificaba
te arrepentía sin necesidad de salvamento
y te cocinaba a baño maría sin necesidad de amor.
Hoy
mi nombre se quedó sin nombre
sin brújulas y sin suicidios, el deseo
de bailar la vida contigo
me encadena las pestañas,
y aunque bailas diferente ya te amo un poco más...
Comeré del árbol que la duda
prohíbe, asesinaré los miedos con una
piedra y una honda, desmadejaré
tu historia, desmaquillaré las murallas,
te amaré más mañana,
y partiré en dos el mar de tus cabellos.
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