Russell Ramos
Poeta recién llegado
Caminamos decididos
sobre baldosas frágiles
que al desquebrajarse
sangran
y nos manchan los pies
dejando tras nosotros
huellas por las cuales
buitres nos convierten
en presas.
Bebemos hasta saciar
la carne y el espíritu
en el intento oculto
de borrar los errores
del mundo
que se nos han marcado
entre las costillas,
siendo tan ajenos
a esos amaneceres
que se ven en compañía
corremos las cortinas
y atrincheramos
en los confines de nuestro pecho
el llanto,
el sudor y el miedo,
hasta que la maldita costumbre
masturba las heridas
o nos medicamos con el placebo
de bienestar
que genera la soledad.
El grito ahogado
de un naufrago de antaño
ya no hace
que se entristezcan los ojos
y nos volvamos grises
y la sonrisa es un gesto huraño
donde lo que somos
se ha perdido
y lo que estábamos destinados a ser
ahora guarda luto perpetuo.
sobre baldosas frágiles
que al desquebrajarse
sangran
y nos manchan los pies
dejando tras nosotros
huellas por las cuales
buitres nos convierten
en presas.
Bebemos hasta saciar
la carne y el espíritu
en el intento oculto
de borrar los errores
del mundo
que se nos han marcado
entre las costillas,
siendo tan ajenos
a esos amaneceres
que se ven en compañía
corremos las cortinas
y atrincheramos
en los confines de nuestro pecho
el llanto,
el sudor y el miedo,
hasta que la maldita costumbre
masturba las heridas
o nos medicamos con el placebo
de bienestar
que genera la soledad.
El grito ahogado
de un naufrago de antaño
ya no hace
que se entristezcan los ojos
y nos volvamos grises
y la sonrisa es un gesto huraño
donde lo que somos
se ha perdido
y lo que estábamos destinados a ser
ahora guarda luto perpetuo.