dimas claudio
Dimas Claudio
Sentado en el umbral, en mi puerta de la calle
Veo la vida que pasa, en los ojos de la gente.
Me parece adivinar, en forma casi indolente
Algunos viejos dolores, y su esperanza presente.
Pasa una vieja vecina, anciana de muchos años
De paso cansino y lento, pero de mirada alegre.
También lo veo al cartero, que trabaja diligente.
Ojalá traiga noticias, de algún ser querido ausente.
Un niño en su bicicleta, sin preocupación alguna.
Con la bolsa del mandado, y riendo como nunca.
¡Ha! no ser niño otra vez, para jugar con la luna.
Una muchacha muy triste, pasa besando un rosario.
Quien no puede recordar, ese primer desengaño.
Y también pasa un abuelo, con el nieto de la mano.
Una madre con su hijo. El que reparte los diarios.
Me gusta mirar la gente que pasa frente a mi puerta.
Me gusta mirar sus rostros y sus manos bien abiertas.
Sentado en el umbral, veo, como todos los días,
que, por la puerta de calle, pasa toda la vida.
Dimas
Veo la vida que pasa, en los ojos de la gente.
Me parece adivinar, en forma casi indolente
Algunos viejos dolores, y su esperanza presente.
Pasa una vieja vecina, anciana de muchos años
De paso cansino y lento, pero de mirada alegre.
También lo veo al cartero, que trabaja diligente.
Ojalá traiga noticias, de algún ser querido ausente.
Un niño en su bicicleta, sin preocupación alguna.
Con la bolsa del mandado, y riendo como nunca.
¡Ha! no ser niño otra vez, para jugar con la luna.
Una muchacha muy triste, pasa besando un rosario.
Quien no puede recordar, ese primer desengaño.
Y también pasa un abuelo, con el nieto de la mano.
Una madre con su hijo. El que reparte los diarios.
Me gusta mirar la gente que pasa frente a mi puerta.
Me gusta mirar sus rostros y sus manos bien abiertas.
Sentado en el umbral, veo, como todos los días,
que, por la puerta de calle, pasa toda la vida.
Dimas