acontista1967
Poeta recién llegado
EN EL VIENTRE DE LA BALLENA
Señor, hame tragado el pez enorme de tu mala conciencia,
cuando huía hacia Tarsis, lejos de tu piedad,
para evitarme ser el trivial instrumento de tu amor fastidioso por los hombres.
No arribaré a Nínive Señor,
a imprecar tu encomienda,
si no he de verla hundida bajo un golpe seco de tu alta factura;
pues sucede señor que añoro el dios terrible,
solo en su potestad, inconmovible;
al dios que no se encorva ante una simple dádiva de temor o de fe
y arrasa la impiedad sin bajas contriciones.
Te prometo señor que escaldaré mis pies,
que haré sin pausa largas e incansables jornadas
hasta dar cumplimiento a tu urgente mandato,
pero déjame ver la destrucción de Nínive señor,
déjame contemplar señor, su ruina.
Señor, hame tragado el pez enorme de tu mala conciencia,
cuando huía hacia Tarsis, lejos de tu piedad,
para evitarme ser el trivial instrumento de tu amor fastidioso por los hombres.
No arribaré a Nínive Señor,
a imprecar tu encomienda,
si no he de verla hundida bajo un golpe seco de tu alta factura;
pues sucede señor que añoro el dios terrible,
solo en su potestad, inconmovible;
al dios que no se encorva ante una simple dádiva de temor o de fe
y arrasa la impiedad sin bajas contriciones.
Te prometo señor que escaldaré mis pies,
que haré sin pausa largas e incansables jornadas
hasta dar cumplimiento a tu urgente mandato,
pero déjame ver la destrucción de Nínive señor,
déjame contemplar señor, su ruina.