BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoja, ¡cómo alcanzas
mi boca, sin abrir, en ella,
más que una maraña de pétalos
y signos!
Realzando
límites, defensas, huellas que
me tocan, cómo caigo en ti
de rodillas, hasta el terciopelo
de la noche.
En ti
el crepúsculo se viste de sosiego,
realeza de la sangre que emite
su eterno desespero. ¡Oh, belleza!
en la carne encuentro mi asidero.
Y clavo, en mi espíritu, otras esporas,
otras almas que fluyen
como en un entierro sereno.
©
mi boca, sin abrir, en ella,
más que una maraña de pétalos
y signos!
Realzando
límites, defensas, huellas que
me tocan, cómo caigo en ti
de rodillas, hasta el terciopelo
de la noche.
En ti
el crepúsculo se viste de sosiego,
realeza de la sangre que emite
su eterno desespero. ¡Oh, belleza!
en la carne encuentro mi asidero.
Y clavo, en mi espíritu, otras esporas,
otras almas que fluyen
como en un entierro sereno.
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