En ese instante

Nelson Garay

Poeta recién llegado
Se llega a cierto punto,
a una esquina vacía
o a un faro apagado,
en la terminal de emociones
de nuestro subconsciente,
a través del tiempo descubrimos
que las estrellas no existen
solo son esferas que implosionan lentamente
en el espacio condensado,
que la luna solo es un cadaver espacial,
Y que su brillo nocturno se debe al paso de luz a través de su pálido cuerpo,
que el cielo no tiene color,
solo es un efecto tergiversado del día,
y que ninguna nube adquiere forma alguna,
que el mar no es azul solamente es un pobre reflejo de la atmósfera,
que las lineas no existen solo es un defecto visual de nuestros ojos,
que somos seres completamente imperfectos desde la fecundación hasta el fallecimiento, nacemos solos y débiles y también morimos débiles y solos,
también aprendemos a caminar a hablar a expresarnos,
que madre no olvida la primera palabra de su retoño,
que padre no olvida la felicidad de ver a su primer hijo,
que hijo no olvida el sacrificio de sus padres por verlo ser un hombre de bien,
quien no tiene recuerdos de su niñez,
para algunos fue lo mejor,
para otros lo peor,
quien no se ha quejado de ser infeliz,
quien ha dicho que es realmente feliz,
también se aprende a madurar
a reír y llorar por nuestras propias consecuencias,
a beber por olvido y a fumar por rencor,
quien no tiene defectos,
algunos benignos y otros malignos,
quien no ha llorado de alegría,
quien no ha reído de tristeza,
quien no ha tenido pensamientos suicidas,
quien no lo ha intentado,
quien no ha pecado,
quien no ha mentido,
alguna vez alguien ha sido santo,
quien no ha fallado,
quien no se ha levantado,
quien no se ha rendido por cumplir sus sueños,
algunos lo dan todo,
otros solamente dejan los restos a medio camino,
quien no ha golpeado por ira,
quien no lo ha arriesgado todo,
quien no ha sufrido de melancolía,
quien no lo ha perdido todo,
también aprendemos a amar
y en ese mismo instante
también aprendemos a odiar.
 
Última edición:
Se llega a cierto punto,
a una esquina vacía
o a un faro apagado,
en la terminal de emociones
de nuestro subconsciente,
a través del tiempo descubrimos
que las estrellas no existen
solo son esferas que implosionan lentamente
en el espacio condensado,
que la luna solo es un cadaver espacial,
Y que su brillo nocturno se debe al paso de luz a través de su pálido cuerpo,
que el cielo no tiene color,
solo es un efecto tergiversado del día,
y que ninguna nube adquiere forma alguna,
que el mar no es azul solamente es un pobre reflejo de la atmósfera,
que las lineas no existen solo es un defecto visual de nuestros ojos,
que somos seres completamente imperfectos desde la fecundación hasta el fallecimiento, nacemos solos y débiles y también morimos débiles y solos,
también aprendemos a caminar a hablar a expresarnos,
que madre no olvida la primera palabra de su retoño,
que padre no olvida la felicidad de ver a su primer hijo,
que hijo no olvida el sacrificio de sus padres por verlo ser un hombre de bien,
quien no tiene recuerdos de su niñez,
para algunos fue lo mejor,
para otros lo peor,
quien no se ha quejado de ser infeliz,
quien ha dicho que es realmente feliz,
también se aprende a madurar
a reír y llorar por nuestras propias consecuencias,
a beber por olvido y a fumar por rencor,
quien no tiene defectos,
algunos benignos y otros malignos,
quien no ha llorado de alegría,
quien no ha reído de tristeza,
quien no ha tenido pensamientos suicidas,
quien no lo ha intentado,
quien no ha pecado,
quien no ha mentido,
alguna vez alguien ha sido santo,
quien no ha fallado,
quien no se ha levantado,
quien no se ha rendido por cumplir sus sueños,
algunos lo dan todo,
otros solamente dejan los restos a medio camino,
quien no ha golpeado por ira,
quien no lo ha arriesgado todo,
quien no ha sufrido de melancolía,
quien no lo ha perdido todo,
también aprendemos a amar
y en ese mismo instante
también aprendemos a odiar.
Me pareció muy interesante tu reflexión querido amigo, me gusto mucho mucho lo que has escrito, te mando un beso con cariño Nelson desde Argentina muuuuaaaakkk.
 
Se llega a cierto punto,
a una esquina vacía
o a un faro apagado,
en la terminal de emociones
de nuestro subconsciente,
a través del tiempo descubrimos
que las estrellas no existen
solo son esferas que implosionan lentamente
en el espacio condensado,
que la luna solo es un cadaver espacial,
Y que su brillo nocturno se debe al paso de luz a través de su pálido cuerpo,
que el cielo no tiene color,
solo es un efecto tergiversado del día,
y que ninguna nube adquiere forma alguna,
que el mar no es azul solamente es un pobre reflejo de la atmósfera,
que las lineas no existen solo es un defecto visual de nuestros ojos,
que somos seres completamente imperfectos desde la fecundación hasta el fallecimiento, nacemos solos y débiles y también morimos débiles y solos,
también aprendemos a caminar a hablar a expresarnos,
que madre no olvida la primera palabra de su retoño,
que padre no olvida la felicidad de ver a su primer hijo,
que hijo no olvida el sacrificio de sus padres por verlo ser un hombre de bien,
quien no tiene recuerdos de su niñez,
para algunos fue lo mejor,
para otros lo peor,
quien no se ha quejado de ser infeliz,
quien ha dicho que es realmente feliz,
también se aprende a madurar
a reír y llorar por nuestras propias consecuencias,
a beber por olvido y a fumar por rencor,
quien no tiene defectos,
algunos benignos y otros malignos,
quien no ha llorado de alegría,
quien no ha reído de tristeza,
quien no ha tenido pensamientos suicidas,
quien no lo ha intentado,
quien no ha pecado,
quien no ha mentido,
alguna vez alguien ha sido santo,
quien no ha fallado,
quien no se ha levantado,
quien no se ha rendido por cumplir sus sueños,
algunos lo dan todo,
otros solamente dejan los restos a medio camino,
quien no ha golpeado por ira,
quien no lo ha arriesgado todo,
quien no ha sufrido de melancolía,
quien no lo ha perdido todo,
también aprendemos a amar
y en ese mismo instante
también aprendemos a odiar.
Por momentos descorazonador y destructor de los ideales de la belleza poética de siempre de los poetas, la luna, el cielo, las estrellas, el mar, invita casi a la depresión tu poema, pero lo salvo porque me parece hermoso ese punto de reflexión que también tiene, ese hacernos pensar en cosas importantes y poner en solfa la supuesta felicidad que a toda costa nos quieren vender. Respira mucha verdad tu poema aunque me pese Nelson. Y me parece muy bien escrito. Me ha gustado mucho. Un abrazo. Paco.
 
Se llega a cierto punto,
a una esquina vacía
o a un faro apagado,
en la terminal de emociones
de nuestro subconsciente,
a través del tiempo descubrimos
que las estrellas no existen
solo son esferas que implosionan lentamente
en el espacio condensado,
que la luna solo es un cadaver espacial,
Y que su brillo nocturno se debe al paso de luz a través de su pálido cuerpo,
que el cielo no tiene color,
solo es un efecto tergiversado del día,
y que ninguna nube adquiere forma alguna,
que el mar no es azul solamente es un pobre reflejo de la atmósfera,
que las lineas no existen solo es un defecto visual de nuestros ojos,
que somos seres completamente imperfectos desde la fecundación hasta el fallecimiento, nacemos solos y débiles y también morimos débiles y solos,
también aprendemos a caminar a hablar a expresarnos,
que madre no olvida la primera palabra de su retoño,
que padre no olvida la felicidad de ver a su primer hijo,
que hijo no olvida el sacrificio de sus padres por verlo ser un hombre de bien,
quien no tiene recuerdos de su niñez,
para algunos fue lo mejor,
para otros lo peor,
quien no se ha quejado de ser infeliz,
quien ha dicho que es realmente feliz,
también se aprende a madurar
a reír y llorar por nuestras propias consecuencias,
a beber por olvido y a fumar por rencor,
quien no tiene defectos,
algunos benignos y otros malignos,
quien no ha llorado de alegría,
quien no ha reído de tristeza,
quien no ha tenido pensamientos suicidas,
quien no lo ha intentado,
quien no ha pecado,
quien no ha mentido,
alguna vez alguien ha sido santo,
quien no ha fallado,
quien no se ha levantado,
quien no se ha rendido por cumplir sus sueños,
algunos lo dan todo,
otros solamente dejan los restos a medio camino,
quien no ha golpeado por ira,
quien no lo ha arriesgado todo,
quien no ha sufrido de melancolía,
quien no lo ha perdido todo,
también aprendemos a amar
y en ese mismo instante
también aprendemos a odiar.
Sufrir y a la vez abrir todo ese abanico de reflexion que emergen desde la
clarividencia vital. excelente. saludos de luzyabsenta
 

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