Halloran
Poeta asiduo al portal
EN ESOS PECHOS TUYOS
- Dedicado a todas las mujeres,
en especial a ti,
con motivo de la celebración, el 19 de octubre,
del día contra el cáncer de mama -
En esos pechos tuyos tan altivos
que han sido refugio en más de mil noches
dos besos furtivos pierden mis labios.
Déjame que los admire cautivos
justo antes de soltarte los broches
y entregarles mil y un desagravios.
Con mirada perdida
pierdo el sentido besando süave.
Sabiéndote querida
me dejas hacer. Tú tienes la llave
que abre la gran puerta
del palacio de la locura cierta.
Para esos senos tuyos tan morenos
en los que reposé ayer mi cabeza,
tengo dos besos húmedos y tibios
con los que espero quitarte los frenos
que retienen a tu naturaleza
y nos privan de mil y un alivios.
Vente, que entre mis brazos,
el calor de la vida a ti te espera.
Calor de los regazos
que se unen ya de la mejor manera.
¡Déjame libre el campo,
que en un momento en tu interior acampo!
Son esos pechos tuyos tan perfectos
la razón que me tiene aquí pasmado,
cayéndome los besos de la boca.
Me fijo y no les encuentro defectos:
si alguien antes que yo los ha mirado
y no piensa como yo, se equivoca.
La verdad me acompaña:
cosa mejor nadie encontró en el mundo
que la leve montaña
que lento a beso desnudo circundo.
No te extrañen los besos
que llueven sobre tu piel tan traviesos.
Con esos senos tuyos tan bonitos,
que ya quisiera para ella la luna
coronados como ahora están de besos,
se te perdonan todos los delitos,
cualquier cosa torpe o inoportuna
o cualesquiera otros mil sucesos.
Imposible culpable
de nada que no sea ser amada,
déjame que te hable
de hacerte el amor de madrugada.
Y cuando nazca el día,
que la vida riendo nos sonría.
En esos pechos tuyos tan galantes
y en su cima marrón, concretamente,
dos besos míos cautos aterrizan.
Son besos de los de antes, elegantes,
de los dados casi secretamente,
de los peores, de los que esclavizan.
Así estando a tu lado,
a la libertad casi ya detesto.
No has de tener cuidado:
a que me liberes, hoy, no me presto.
Quiero que me encadenes
con besos y a besarte me condenes.
Tienen los senos tuyos tan lozanos
sus cumbres coronadas de ternura
que beso con besos de esos con lengua.
Perdiendo estoy el control de mis manos
queriendo acariciar esa escultura:
ni la caricia mi deseo mengua.
Que te estoy deseando,
mujer amada a la que estoy besando;
que ya te estoy amando,
mujer amante que me ama cantando
un cántico a la vida,
amante amada, mujer tan querida.
- Dedicado a todas las mujeres,
en especial a ti,
con motivo de la celebración, el 19 de octubre,
del día contra el cáncer de mama -
En esos pechos tuyos tan altivos
que han sido refugio en más de mil noches
dos besos furtivos pierden mis labios.
Déjame que los admire cautivos
justo antes de soltarte los broches
y entregarles mil y un desagravios.
Con mirada perdida
pierdo el sentido besando süave.
Sabiéndote querida
me dejas hacer. Tú tienes la llave
que abre la gran puerta
del palacio de la locura cierta.
Para esos senos tuyos tan morenos
en los que reposé ayer mi cabeza,
tengo dos besos húmedos y tibios
con los que espero quitarte los frenos
que retienen a tu naturaleza
y nos privan de mil y un alivios.
Vente, que entre mis brazos,
el calor de la vida a ti te espera.
Calor de los regazos
que se unen ya de la mejor manera.
¡Déjame libre el campo,
que en un momento en tu interior acampo!
Son esos pechos tuyos tan perfectos
la razón que me tiene aquí pasmado,
cayéndome los besos de la boca.
Me fijo y no les encuentro defectos:
si alguien antes que yo los ha mirado
y no piensa como yo, se equivoca.
La verdad me acompaña:
cosa mejor nadie encontró en el mundo
que la leve montaña
que lento a beso desnudo circundo.
No te extrañen los besos
que llueven sobre tu piel tan traviesos.
Con esos senos tuyos tan bonitos,
que ya quisiera para ella la luna
coronados como ahora están de besos,
se te perdonan todos los delitos,
cualquier cosa torpe o inoportuna
o cualesquiera otros mil sucesos.
Imposible culpable
de nada que no sea ser amada,
déjame que te hable
de hacerte el amor de madrugada.
Y cuando nazca el día,
que la vida riendo nos sonría.
En esos pechos tuyos tan galantes
y en su cima marrón, concretamente,
dos besos míos cautos aterrizan.
Son besos de los de antes, elegantes,
de los dados casi secretamente,
de los peores, de los que esclavizan.
Así estando a tu lado,
a la libertad casi ya detesto.
No has de tener cuidado:
a que me liberes, hoy, no me presto.
Quiero que me encadenes
con besos y a besarte me condenes.
Tienen los senos tuyos tan lozanos
sus cumbres coronadas de ternura
que beso con besos de esos con lengua.
Perdiendo estoy el control de mis manos
queriendo acariciar esa escultura:
ni la caricia mi deseo mengua.
Que te estoy deseando,
mujer amada a la que estoy besando;
que ya te estoy amando,
mujer amante que me ama cantando
un cántico a la vida,
amante amada, mujer tan querida.
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