sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
En estas noches se evaporan los sueños
la naturaleza se encapricha de un beso,
se encuentra sin suerte entre los corazones.
Alma que cobra su vida,
adiós a las musas de las placidas
costumbres que se originan desde el adiós de un sueño.
Penetrando en lo profundo,
sus ojos
clavando mi corazón en la tierra,
en el fondo,
no era oro,
era amor,
su boca sonrojaba mis labios,
y la pude besar acariciando su brisa.
Conforme llegaba me quité el sombrero y lo dejé en el suelo,
y este ardió en las llamas.
Mañana seremos dos almas pulidas,
y te daré el mejor beso
ese que sueñas
y que se asoma dejando sus pisadas en tu cuerpo,
pero antes júrame que se salvaran los hijos del sueño,
esos que coleccionan besos para enriquecer,
para no morir en la soledad,
eso a lo que se le llama sueño,
es verdad que fue un cielo,
porque mañana será terrenal,
habla con dulzura
no dejes a mi sombra perdida,
porque al siguiente día nos tocara llorar
y aplaudir
porque no llorar por ti,
es decirle si al morir,
ahora o nunca seremos o no seremos,
esos Reyes que traen amor y paz,
no éramos ricos,
pero eramos mejor que eso,
eramos besos cubiertos de nieve,
y congelados nos abrirán las puertas
esas puertas que ahora son dos labios con color,
tu amor y mi amor
dos coronas
dos pasiones
vivir para sobrevivir,
querer para despedir,
porque nunca antes había sido un amor tan intenso, tan triste y tan romántico.