EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
No será mío, el arroba de este e-mail
ni el alegato que prescribe el espacio,
¡ninguna matriz de puntos me dejará plañir
en un cielo sin nubes blancas
atrapado en un virtual papiro!
El arte de parir, el eterno significado,
no quiere ceder al temple
de una pantalla de cuarzo
ni regalar su mayéutica del divino
dedo, que otrora parió al QUIJOTE
y hoy, embrujado, se desangra
entre millones de led.
Hoy quiero la gracia del vampiro,
el terror de la noche en luna llena
o la presencia de Drácula
para que beba de las plataformas
la sangre de aquellos circuitos.
Yo veo que la luna está redonda y blanca,
con una cresta de agua
y veo, también, el infinito.
En esta noche me siento morir,
abajo está la tierra
y muy por allá, yuxtapuesto el sol.
No será mío el arroba de este e-mail
ni el escarlata de la luna
sino el fino polvo de mi ser
que anestesiado de dolor
deja atrás la señal
en el crisol de una vieja computadora.
ni el alegato que prescribe el espacio,
¡ninguna matriz de puntos me dejará plañir
en un cielo sin nubes blancas
atrapado en un virtual papiro!
El arte de parir, el eterno significado,
no quiere ceder al temple
de una pantalla de cuarzo
ni regalar su mayéutica del divino
dedo, que otrora parió al QUIJOTE
y hoy, embrujado, se desangra
entre millones de led.
Hoy quiero la gracia del vampiro,
el terror de la noche en luna llena
o la presencia de Drácula
para que beba de las plataformas
la sangre de aquellos circuitos.
Yo veo que la luna está redonda y blanca,
con una cresta de agua
y veo, también, el infinito.
En esta noche me siento morir,
abajo está la tierra
y muy por allá, yuxtapuesto el sol.
No será mío el arroba de este e-mail
ni el escarlata de la luna
sino el fino polvo de mi ser
que anestesiado de dolor
deja atrás la señal
en el crisol de una vieja computadora.
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