F. Noctívago
Poeta recién llegado
Éramos piel, con dos masas diferentes,
pero eso fue antes del incendio.
Ahora somos la pasión
detrás del pecho,
la vibración entre los muslos,
la palabra que tiembla en la espalda
cuando la habitamos
con los ojos cerrados.
Somos ese instante en que el cuerpo
ya no obedece al lenguaje,
sino a algo más oscuro,
más puro,
más que perfecto.
Eso somos tú y yo.
Nuestro instinto
se contrae y se expande
en geometrías imposibles,
formas que podrían devorarnos
cuando nos tocamos.
No sabemos si es amor.
No sabemos si es deseo.
O ambas cosas
en fase TERMIKA
pero eso fue antes del incendio.
Ahora somos la pasión
detrás del pecho,
la vibración entre los muslos,
la palabra que tiembla en la espalda
cuando la habitamos
con los ojos cerrados.
Somos ese instante en que el cuerpo
ya no obedece al lenguaje,
sino a algo más oscuro,
más puro,
más que perfecto.
Eso somos tú y yo.
Nuestro instinto
se contrae y se expande
en geometrías imposibles,
formas que podrían devorarnos
cuando nos tocamos.
No sabemos si es amor.
No sabemos si es deseo.
O ambas cosas
en fase TERMIKA