Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
aún no puede el mar con su aliento,
ni su olvido, ni sus olas,
borrar los perfiles de tu alma escondidos
bajo las tormentas de cabellos,
ni los matices de tu rostro encima de la almohada,
tampoco puede el viento con todo su aliento
tachar las palabras que tu alma anidaron en la mía
y que crecen como dudas al menor contacto
con la sal del agua,
no quieren las borrascas borrar tus piernas de
enredadera en las paredes de mi carne y piel
que aún cubren los recuerdos,
y tu historia,
y mis huesos,
todavía persisten en la arena de mi playa
tus pisadas que se mueven como huellas
de culebras en las madrugadas con insomnio,
y en los sueños
a los que se le han muerto los mañanas.
Due®.19.2.12 En una tarde en la que el sol pica la piel como vivencia antigua.
Nota 1. ¿Será que la luna es más responsable que el sol y por ello la dejan salir por las noches?
Nota 2. Dos borrachos tocan en la misma puerta a las 4 de la madrugada; te apuesto que esta es mi casa, le dice uno al otro. Abren la puerta y un grito de mujer les espeta a ambos en la cara; mira nada más, padre e hijo borrachos… tssst
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