Lautaro L.
Poeta asiduo al portal
El diámetro de mi corazón
siempre fue poco predecible
salvo los días de los temblores.
Los temblores venían
con el viento norte, arrojando todas
las cosas a girar en la cinta de Moebius
y yo que nunca fui más que un rayo de luz
empecé a rotar sobre un cielo vacío,
mi corazón de nubes
se transformaba en una almendra
y liberaba todos los pájaros enjaulados
que tomaban vuelo buscando el mar.
Por todo esto temo mucho a los temblores
que vienen arrastrados por el viento norte
como un presagio invisible de una tristeza,
de un dolor que se asoma,
el trinar de mil pájaros en vuelo
o un corazón de diámetro predecible.
siempre fue poco predecible
salvo los días de los temblores.
Los temblores venían
con el viento norte, arrojando todas
las cosas a girar en la cinta de Moebius
y yo que nunca fui más que un rayo de luz
empecé a rotar sobre un cielo vacío,
mi corazón de nubes
se transformaba en una almendra
y liberaba todos los pájaros enjaulados
que tomaban vuelo buscando el mar.
Por todo esto temo mucho a los temblores
que vienen arrastrados por el viento norte
como un presagio invisible de una tristeza,
de un dolor que se asoma,
el trinar de mil pájaros en vuelo
o un corazón de diámetro predecible.
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