Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
En la cueva de la indiferencia.
Protegido de la urbe,
y detrás de la cortina de ácaros,
las rejas de la ventana me protegen
contra el sol que asoma por las persianas y arrasa.
El sol que nutre los campos y prepara la lluvia,
es el mismo que no duda en tostar la cara del hombre
que pregona felizmente entre el olor y la sangre,
¡Bagre, pacora, cachama, pescaoo!
Es gente humilde que se ríe sin vacilar,
que muestra una ausencia de orgullo y calcio;
un vacio entre su dentadura,
por el que escapan chispas de alegría y sacrificio.
Una fractura triste de tendones sacrificados,
se refleja en la contemplativa mirada azul,
que combina tiernamente con pequeñas venas,
fruto de las penas, la tragedia y la expulsión.
Y en este debate con aroma a ropa usada,
en este encierro por el que se escapan ideas desahuciadas,
no se siente uno con el derecho de decir que balas
son las que llevan la pólvora de la escoria.
Sin la avaricia no se desdibujarían las ideas,
y yo no estaría aquí en mi cuarto oscuro,
como una navaja acusando políticos corruptos,
ni como una monja pidiendo por los que no se alimentan.
Lo mejor será conseguir trabajo sin pensar en un futuro,
vivir el momento y darle un pan al que lo necesite... vender pescao
Protegido de la urbe,
y detrás de la cortina de ácaros,
las rejas de la ventana me protegen
contra el sol que asoma por las persianas y arrasa.
El sol que nutre los campos y prepara la lluvia,
es el mismo que no duda en tostar la cara del hombre
que pregona felizmente entre el olor y la sangre,
¡Bagre, pacora, cachama, pescaoo!
Es gente humilde que se ríe sin vacilar,
que muestra una ausencia de orgullo y calcio;
un vacio entre su dentadura,
por el que escapan chispas de alegría y sacrificio.
Una fractura triste de tendones sacrificados,
se refleja en la contemplativa mirada azul,
que combina tiernamente con pequeñas venas,
fruto de las penas, la tragedia y la expulsión.
Y en este debate con aroma a ropa usada,
en este encierro por el que se escapan ideas desahuciadas,
no se siente uno con el derecho de decir que balas
son las que llevan la pólvora de la escoria.
Sin la avaricia no se desdibujarían las ideas,
y yo no estaría aquí en mi cuarto oscuro,
como una navaja acusando políticos corruptos,
ni como una monja pidiendo por los que no se alimentan.
Lo mejor será conseguir trabajo sin pensar en un futuro,
vivir el momento y darle un pan al que lo necesite... vender pescao
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