Excelente este soneto de cuartetos serventesios, querida Mariluz,
tiene mi APTO;
concuerdo con las observaciones menores de nuestro amigo Antonio,
tendrías que revisar un poco los signos de puntuación faltantes o sobrantes,
un saludo cordial,
edelabarra
Gracias maestro por tu lectura y comentario a mi poema. Gracias por el APTO.
Debo explicar que esa forma que yo utilizo al colocar los signos de exclamación e interrogación se acepta en poesía, para no llenar el poema de tantos signos. A continuación pongo un poema de José Martí donde también usa esa forma:
Amor de ciudad grande (Una parte del poema)
Se rompen de los hombres, y las carnes
Rotas por tierra ruedan,
¡no han de verse
Dentro más que frutillas estrujadas
!
Se ama de pie en las calles, entre el polvo
De los salones y la plaza; muere.
La flor el día en que nace. Aquella virgen
Trémula que antes a la muerte daba
La mano pura que ha ignorado mozo,
El goce de temer aquel salirse
Del pecho el corazón; inefable
Placer de merecer el grato susto;
De caminar de prisa en derechura,
Del hogar de la amada, y a sus puertas
Como un niño feliz romper en llanto_
Y aquel mirar de nuestro amor al fuego
Irse tiñendo de color las rosas.
Ea, que son patrañas
! Pues
¿quién tiene
Tiempo de ser hidalgo
? Bien que sienta,
Cual áureo vaso o lienzo suntuoso,
Dama gentil en casa de magnate
!
O si se tiene sed, se alarga el brazo
Y a la copa que pasa se la apura
!
Luego, la copa turbia al polvo rueda,
¡Y el hábil catador,—manchado el pecho
De una sangre invisible,—sigue alegre,
Coronado de mirtos, su camino
!
No son los cuerpos ya sino desechos,
Y fosas, y jirones
! Y las almas
No son como en el árbol fruta rica
En cuya blanda piel la almíbar dulce
En su sazón de madurez rebosa,—
Sino fruta de plaza que a brutales
Golpes el rudo labrador madura
!
¡La edad es ésta de los labios secos
!
De las noches sin sueño
! De la vida
Estrujada en agraz
! ¿Qué es lo que falta
Que la ventura falta
? Como liebre
Azorada, el espíritu se esconde,
Trémulo huyendo al cazador que ríe,
Cual en soto selvoso, en nuestro pecho;
Y el deseo, de brazo de la fiebre,
Cual rico cazador recorre el soto.
¡Me espanta la ciudad
! ¡Toda está llena
De copas por vaciar, o huecas copas
!
¡Tengo miedo
¡ay de mí
! de que este vino
Tósigo sea, y en mis venas luego
Cual duende vengador los dientes clave
!
¡Tengo sed,—mas de un vino que en la tierra
No se sabe beber
! ¡No he padecido
Bastante aún, para romper el muro
Que me aparta
¡oh dolor
! de mi viñedo
!
¡Tomad vosotros, catadores ruines
De vinillos humanos, esos vasos
Donde el jugo de lirio a grandes sorbos
Sin compasión y sin temor se bebe
!
Tomad
! Yo soy honrado, y tengo miedo
!
Yo voy a revisar el poema, Muchas gracias, saludos afectuosos