Asklepios
Incinerando envidias
En la expansión de este sediento devenir, navegamos
entre infinitas músicas casi olvidadas que
ayer se desplegaron como proclamaciones fetiche y
hoy, son ya ruinas de otros tiempos; Tiempos que,
( para los que vamos siendo de ayer),
nos parecen que fueron, y siguen siendo, mucho mejores
que cualquier creación posterior.
Son un grito que se ilumina en nuestro recuerdo como
uno de los mayores e íntimos actos teatrales, que
cada cual dirige y protagoniza para sí, y
que procuramos ajustar a los tiempos,
sin que pierdan su valor.
Son uno más de esos anclajes que, con el
pasar de la vida, si nos paramos a pensarlo un poco,
sin querer, se van convirtiendo en ese salvavidas
que nos negamos a soltar hasta el inevitable
último día.
entre infinitas músicas casi olvidadas que
ayer se desplegaron como proclamaciones fetiche y
hoy, son ya ruinas de otros tiempos; Tiempos que,
( para los que vamos siendo de ayer),
nos parecen que fueron, y siguen siendo, mucho mejores
que cualquier creación posterior.
Son un grito que se ilumina en nuestro recuerdo como
uno de los mayores e íntimos actos teatrales, que
cada cual dirige y protagoniza para sí, y
que procuramos ajustar a los tiempos,
sin que pierdan su valor.
Son uno más de esos anclajes que, con el
pasar de la vida, si nos paramos a pensarlo un poco,
sin querer, se van convirtiendo en ese salvavidas
que nos negamos a soltar hasta el inevitable
último día.