sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la garganta de una ola del mar
se derramó el horizonte
por la piel del agua
y cuando esta quedó transparente
quedo sumergida en su pasión
escrita en sus superficie.
Cuando cayó la última gota de sal
la ola se sumergió en el acantilado
y estalló en las rocas
así hasta fabricar la energía
de cada puente marítimo
en mitad de cada pisada
el agua era una burbuja
clonada por la espuma
y la gran ola se tragó el paseo marítimo
y cayó al mar de nuevo
provocando la ira del mar,
así quedo la ola en la superficie del agua
que quedó en la gloria de su grito
y todo quedó sumergido
e inundado hasta tocar a la fiebre marina
que había puesto la punzada
para fotografiarse su propia fuerza
en sus mismos aleteos
de las olas que tragaban agua
y componían la fuerza del tiempo
en la mismísima unión
de olas y tiempos revueltos
en la misma ira
que el mar desembocaba en las ciudades
y caía hasta la última pisada
de la tempestad con las tormentas.
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