Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
Estás otro día más sintiendo la respiración en tus pulmones,
siente como cada vez que inhalas, tu pecho se infla,
y como cada vez que exhalas tu pecho se hace más pequeño.
Siente como recorre ese aire del día tu cuerpo.
Cada vez que respiras, tu pecho siente la textura de la tela,
la tela está pegada a todo tu cuerpo y tú puedes sentirla,
cuando mueves tus piernas puedes sentir el roce,
al igual que cuando tus pies se mueven sienten el zapato,
o las cosquillas y las miles de agujas luego de estar adormilados.
Siente el calor en tus pies…
Ahora escucha como no todo está en silencio.
Puedes oír el movimiento de los demás,
los murmullos y gritos de los niños en clase,
el ruido de los carros a lo lejos.
Pero puedes sentir aún más cosas,
puedes sentir tu estado anímico,
que a veces puede ser triste…
Si recuerdas un momento triste
no hagas valoraciones,
solo es un momento triste que dejo de existir.
Observa como llega un momento alegre, y se consciente
que aquel momento triste de hace unos segundos se va,
por la puerta opuesta a la que entró, y a tu voluntad.
Tu mente es como una cámara de miles de fotografías.
Tú puedes observar todo lo que tu mente piensa,
todo lo que tu cuerpo siente, sin hacer valoraciones,
solo son pensamientos o sensaciones,
y tú eres más que todo eso…
Lo que importa es lo que estás haciendo ahora:
siendo presente de todo lo que pasa a tu alrededor,
en tu interior, en tu consciencia.
Allí está otra vez el pasar de tu saliva y tu respiración,
la sequedad de tu boca y tu lengua rozando los dientes,
ráfagas de pensamientos que pasan raudos por tu cabeza,
como el buzo que divisa colonias de peces de miles de colores,
pero que se remite a la realidad de estos
y a las condiciones de vida del coral,
sin pensar en cual pez es su preferido.
siente como cada vez que inhalas, tu pecho se infla,
y como cada vez que exhalas tu pecho se hace más pequeño.
Siente como recorre ese aire del día tu cuerpo.
Cada vez que respiras, tu pecho siente la textura de la tela,
la tela está pegada a todo tu cuerpo y tú puedes sentirla,
cuando mueves tus piernas puedes sentir el roce,
al igual que cuando tus pies se mueven sienten el zapato,
o las cosquillas y las miles de agujas luego de estar adormilados.
Siente el calor en tus pies…
Ahora escucha como no todo está en silencio.
Puedes oír el movimiento de los demás,
los murmullos y gritos de los niños en clase,
el ruido de los carros a lo lejos.
Pero puedes sentir aún más cosas,
puedes sentir tu estado anímico,
que a veces puede ser triste…
Si recuerdas un momento triste
no hagas valoraciones,
solo es un momento triste que dejo de existir.
Observa como llega un momento alegre, y se consciente
que aquel momento triste de hace unos segundos se va,
por la puerta opuesta a la que entró, y a tu voluntad.
Tu mente es como una cámara de miles de fotografías.
Tú puedes observar todo lo que tu mente piensa,
todo lo que tu cuerpo siente, sin hacer valoraciones,
solo son pensamientos o sensaciones,
y tú eres más que todo eso…
Lo que importa es lo que estás haciendo ahora:
siendo presente de todo lo que pasa a tu alrededor,
en tu interior, en tu consciencia.
Allí está otra vez el pasar de tu saliva y tu respiración,
la sequedad de tu boca y tu lengua rozando los dientes,
ráfagas de pensamientos que pasan raudos por tu cabeza,
como el buzo que divisa colonias de peces de miles de colores,
pero que se remite a la realidad de estos
y a las condiciones de vida del coral,
sin pensar en cual pez es su preferido.
Última edición: