dulcinista
Poeta veterano en el Portal
En la madrugada fría
con las manos heladas
por la escarcha de enero
mi pobre madre lava
la ropa sucia
del amo y del ama.
En el trigal mi padre
con pesada guadaña
amarillentas espigas
al cortar desangra
mientras el sudor moja
su encorvada espalda.
Bajo el sol del estío
mi padre canta:
La avaricia del amo
mi tormento agranda;
si la vida le quito
mi mujer descansa
y quizás mis hijos
no sean mañana
esclavos del hambre
que a mí me atenaza.
¿Será su sangre buena
para la labranza
o nacerán semillas
que a brotar no alcanzan?
Vamos compañeros
que el día ya avanza
y hasta que no acabemos
no hay regreso a casa.
¿No sentís al amo
sobre vuestras espaldas
con el alma llena
de oro y de plata?
Pesa mucho, ya no puedo
soportar su carga.
Eladio Parreño Elías
22-Junio-2013