Los largos brazos del sol,
son igual
a una esperanza de primavera
que tratan de suturar
una herida abierta
por ideas extrañas.
Tiemblan
montes y campos
cuando el tiempo evoca un pasado
que se siente cerca.
Gritan las almas
por ese ayer que vuelve,
y que no se va,
y que va creciendo
día a día
en el vientre de una niebla
ante los ojos sin final.