En la sombra estaba ella
con su rostro callado
y sus labios aguardando mi lengua,
con las ganas abiertas
y párpados cerrados
en un río revuelto bajo su vientre
y el corazón vacío,
pero no podía tocarla
porque no la quería,
eso...quizá algún día pero no,
sólo podía respirar su aroma
y escuchar su respiración profunda
más allá de la punta de mis dedos
porque una mujer
que nace en los sueños,
es imposible poseerla.
Luis
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