En lo hondo de la noche más oscura

Salva Carrion

Poeta fiel al portal

En lo hondo de la noche más oscura,
mi corazón el ritmo desvanece;
la muerte se acerca, cruel y segura
a mi amada que enferma y languidece.

Evoco sus risas, besos silentes,
la alegría de sus ojos brillantes,
en nuestras veladas de confidentes,
que ahora son mis lamentos constantes.

Las rosas velan en su tumba gélida,
entre suspiros su nombre resuena;
cae una lágrima sobre la lápida
por su ausencia que a mi vida condena.

Oh, muerte intrusa, ¿por qué tan malvada?;
ciegas el sol de mis días felices;
el acero de esta espina clavada
cubre mi pálpito de cicatrices.

En las luces que fijan el azul
y allá donde el viento pérfido ulula,
siento el aura de su cuerpo en un tul
roto, donde mi dolor se acumula.

En mi pecho, su recuerdo persiste,
la muerte no me borra lo vivido
de aquel querer que pervive latente
en mi alma, que sin ella ya he perdido.
 
En lo hondo de la noche más oscura,
mi corazón el ritmo desvanece;
la muerte se acerca, cruel y segura
a mi amada que enferma y languidece.

Evoco sus risas, besos silentes,
la alegría de sus ojos brillantes,
en nuestras veladas de confidentes,
que ahora son mis lamentos constantes.

Las rosas velan en su tumba gélida,
entre suspiros su nombre resuena;
cae una lágrima sobre la lápida
por su ausencia que a mi vida condena.

Oh, muerte intrusa, ¿por qué tan malvada?;
ciegas el sol de mis días felices;
el acero de esta espina clavada
cubre mi pálpito de cicatrices.

En las luces que fijan el azul
y allá donde el viento pérfido ulula,
siento el aura de su cuerpo en un tul
roto, donde mi dolor se acumula.

En mi pecho, su recuerdo persiste,
la muerte no me borra lo vivido
de aquel querer que pervive latente
en mi alma, que sin ella ya he perdido.
Melancólicas letras, lo que demuestra que en la tristeza también hay poesía.
Magnífico manejo de las imágenes.
Un abrazo
 
En lo hondo de la noche más oscura,
mi corazón el ritmo desvanece;
la muerte se acerca, cruel y segura
a mi amada que enferma y languidece.

Evoco sus risas, besos silentes,
la alegría de sus ojos brillantes,
en nuestras veladas de confidentes,
que ahora son mis lamentos constantes.

Las rosas velan en su tumba gélida,
entre suspiros su nombre resuena;
cae una lágrima sobre la lápida
por su ausencia que a mi vida condena.

Oh, muerte intrusa, ¿por qué tan malvada?;
ciegas el sol de mis días felices;
el acero de esta espina clavada
cubre mi pálpito de cicatrices.

En las luces que fijan el azul
y allá donde el viento pérfido ulula,
siento el aura de su cuerpo en un tul
roto, donde mi dolor se acumula.

En mi pecho, su recuerdo persiste,
la muerte no me borra lo vivido
de aquel querer que pervive latente
en mi alma, que sin ella ya he perdido.
Bellísimo y muy sentido poema nacido desde lo más profundo del corazón... Emocionante!
 
En lo hondo de la noche más oscura,
mi corazón el ritmo desvanece;
la muerte se acerca, cruel y segura
a mi amada que enferma y languidece.

Evoco sus risas, besos silentes,
la alegría de sus ojos brillantes,
en nuestras veladas de confidentes,
que ahora son mis lamentos constantes.

Las rosas velan en su tumba gélida,
entre suspiros su nombre resuena;
cae una lágrima sobre la lápida
por su ausencia que a mi vida condena.

Oh, muerte intrusa, ¿por qué tan malvada?;
ciegas el sol de mis días felices;
el acero de esta espina clavada
cubre mi pálpito de cicatrices.

En las luces que fijan el azul
y allá donde el viento pérfido ulula,
siento el aura de su cuerpo en un tul
roto, donde mi dolor se acumula.

En mi pecho, su recuerdo persiste,
la muerte no me borra lo vivido
de aquel querer que pervive latente
en mi alma, que sin ella ya he perdido.
Una profunda tristeza y el dolor de la pérdida de un ser querido.
Siempre quedan esos recuerdos felices.

Saludos
 

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