Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
El rostro del ayer me ha sonreído
desde el cielo en un milagro.
Ha querido abrazarme en un toque de calma
para no sucumbir
al precipicio del negro morir.
Ha sonreído
porque yo misma
fui azul en el mar
y no me olvidé de caminar por la esperanza
aunque mis sueños
sólo sean sueños.
Pero en el momento de las libélulas
que andan revoloteando
por las estrellas del pantano,
no supe de mí porque estaba sumergida
en lo profundo del
silencio.
desde el cielo en un milagro.
Ha querido abrazarme en un toque de calma
para no sucumbir
al precipicio del negro morir.
Ha sonreído
porque yo misma
fui azul en el mar
y no me olvidé de caminar por la esperanza
aunque mis sueños
sólo sean sueños.
Pero en el momento de las libélulas
que andan revoloteando
por las estrellas del pantano,
no supe de mí porque estaba sumergida
en lo profundo del
silencio.