En los ojos

Dikia

Poeta que considera el portal su segunda casa
"En los ojos"

Madejas extendidas al sol
cubren el horizonte.
La fuerza creadora
alimenta el espíritu
que grita:

Paz,
es todo lo que quiero.


En ella caben
el perdón,
el amor,
la piedad,
un te quiero verdadero
a un día que resplandece,
limpio de la paja
que no dejaba ver
la sinrazón,
el sufrimiento
del ombligo lleno de oscuridad.

Y miro hacia lo alto,
como un dron confiado,
dirigido.

Mantener el ser
debería bastar.

Y sin embargo,
casi imposible se hace.

No tambalear,
no soltar el hilo como Ícaro,
o como un niño que dice:
“Ya sé andar, no me agarres”,
y su cuerpo va al suelo.

Poco somos,
y mucho nos creemos.

El sol ilumina el día
y siempre cumple su parte...


...en los ojos

29/05/2025
©Dikia
 
"En los ojos"

Madejas extendidas al sol
cubren el horizonte.
La fuerza creadora
alimenta el espíritu
que grita:

Paz,
es todo lo que quiero.


En ella caben
el perdón,
el amor,
la piedad,
un te quiero verdadero
a un día que resplandece,
limpio de la paja
que no dejaba ver
la sinrazón,
el sufrimiento
del ombligo lleno de oscuridad.

Y miro hacia lo alto,
como un dron confiado,
dirigido.

Mantener el ser
debería bastar.

Y sin embargo,
casi imposible se hace.

No tambalear,
no soltar el hilo como Ícaro,
o como un niño que dice:
“Ya sé andar, no me agarres”,
y su cuerpo va al suelo.

Poco somos,
y mucho nos creemos.

El sol ilumina el día
y siempre cumple su parte...


...en los ojos

29/05/2025
©Dikia

Precioso y sensible poema nos regalas amiga Dikia.
Siempre es un verdadero placer detenerme en tu obra y sumergirse en sus letras.
Un eterno abrazo desde los poéticos cielos de este halcón.

 
"En los ojos"

Madejas extendidas al sol
cubren el horizonte.
La fuerza creadora
alimenta el espíritu
que grita:

Paz,
es todo lo que quiero.


En ella caben
el perdón,
el amor,
la piedad,
un te quiero verdadero
a un día que resplandece,
limpio de la paja
que no dejaba ver
la sinrazón,
el sufrimiento
del ombligo lleno de oscuridad.

Y miro hacia lo alto,
como un dron confiado,
dirigido.

Mantener el ser
debería bastar.

Y sin embargo,
casi imposible se hace.

No tambalear,
no soltar el hilo como Ícaro,
o como un niño que dice:
“Ya sé andar, no me agarres”,
y su cuerpo va al suelo.

Poco somos,
y mucho nos creemos.

El sol ilumina el día
y siempre cumple su parte...


...en los ojos

29/05/2025
©Dikia
La búsqueda de la paz interior.
La caída ante la arrogancia, siempre será el ejemplo de los peligros de los excesos y la falta de humildad.

Saludos
 

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