Uffffffffffffffffffff, hormiguilla, con este poema te alzas como un águila real. Siempre destaco algún verso o estrofa que, a mi juicio, tienen un plus de altura poética, mas en este poema he destacarlo todo, pues es pura belleza en el fondo y en la forma, en la preciosa eufonía, en el rico verbo empleado, en la enorme emotividad que lleva, y en la evocación de Lorca y su sentir, de su vida. Todas las estrofas son de antología, así que las traigo todas:
Enjaulado, quedó
tu canto de vida
en alambres de espino;
tus alas de poesía
truncaron su vuelo.
Poeta del romancero gitano,
del lagarto y la lagarta,
del verde viento y la rama;
hoy, a las cinco de la tarde
se visten las horas
evocando el llanto
de tu pluma ensangrentada
por la bravura de un toro,
y la sangre de un amigo
en albero derramada.
Te recuerda mi nostalgia
en la luna plateada
paseando por la frente de tu fragua.
En vals de quebrada cintura
bailan descalzos tus versos,
un hombro solloza la muerte,
azul te espera...
para acogerte.
Ay, huerta de Granada,
tus escarchadas semillas
albergan en su seno
el latir de Federico,
el cáliz de su recuerdo.
Mis estrellas, preciosa libélula, entrañable hormiguilla, esbelta gacelilla, e imperial águila, ellas tejen diademas de luz azul y de nácar, coronando tu frente como la enorme poetisa que eres, y a la que rindo pleitesía, de rodillas y con la devoción que merces. Y, si esa maquinilla carajotilla, a la que no acabas de domar, jajajajajajaja, me lo permite, mil reputaciones, pues son merecidas.
Besos, florecilla linda de las vegas granadinas, besos en alas de los vientos.