Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Detento en mi esternón la sal de un día,
el sueño intemporal, mi voz velada,
un verso de palabra desatada,
las ganas de no andarme en noche fría…
Retengo en la amplitud de un todavía
el fuego precursor de mi alborada,
la esencia de esa Esencia eternizada
que a veces se entremezcla con la mía.
Enfrento mi futuro ignoto a besos
por darle un ancho mar a la Esperanza
bañando con su afán mis embelesos.
Detento en mi esternón –si el Mal me alcanza-
remedios contra todos sus excesos
en un abrir mi pecho a la Templanza.
el sueño intemporal, mi voz velada,
un verso de palabra desatada,
las ganas de no andarme en noche fría…
Retengo en la amplitud de un todavía
el fuego precursor de mi alborada,
la esencia de esa Esencia eternizada
que a veces se entremezcla con la mía.
Enfrento mi futuro ignoto a besos
por darle un ancho mar a la Esperanza
bañando con su afán mis embelesos.
Detento en mi esternón –si el Mal me alcanza-
remedios contra todos sus excesos
en un abrir mi pecho a la Templanza.