Angel González
Poeta recién llegado
Pasan las horas en mi habitación,
El tiempo viaja a través de las páginas de un libro
cercando el minutero a un olvido enfermizo,
la habitación permanece fría y perenne al cantar
efímero de los pájaros de al lado,
hoy me interesa nada lo de fuera.
Lleno el vaso de nostalgia para enardecer lo sentidos
y sigo navegando sin rumbo por las páginas,
tras el capitulo sin fin cambio el tercio, deposito
el libro en el cajón de viajes pendientes
y me ciño al compás abruptopero armonioso
de la guitarra,
arpegio cada sonido, cada respirar, cada latido,
con el vilo puesto en cada verso, la canción
sigue su curso como el afluente de un río sin cuenca
donde morir,
vuelvo a llenar el vaso, esta vez de discordia, de gratitud
arraigada al fracaso, así se escupen mejores versos,
lapidando cada instante a un momento,
Pasan las horas en mi habitación, hoy lo de fuera
me importa nada..
El tiempo viaja a través de las páginas de un libro
cercando el minutero a un olvido enfermizo,
la habitación permanece fría y perenne al cantar
efímero de los pájaros de al lado,
hoy me interesa nada lo de fuera.
Lleno el vaso de nostalgia para enardecer lo sentidos
y sigo navegando sin rumbo por las páginas,
tras el capitulo sin fin cambio el tercio, deposito
el libro en el cajón de viajes pendientes
y me ciño al compás abruptopero armonioso
de la guitarra,
arpegio cada sonido, cada respirar, cada latido,
con el vilo puesto en cada verso, la canción
sigue su curso como el afluente de un río sin cuenca
donde morir,
vuelvo a llenar el vaso, esta vez de discordia, de gratitud
arraigada al fracaso, así se escupen mejores versos,
lapidando cada instante a un momento,
Pasan las horas en mi habitación, hoy lo de fuera
me importa nada..