Derghos
A la nada regresa la realidad de las palabras
A la naturaleza no le importamos.
Ella no pregunta cuando súbita
Como el rayo en la noche
Acompaña con el estruendo
Su inexorable suceder.
Ocurre sin preguntarnos.
Al mar no le importan los diques ni murallas,
Nada podemos hacer cuando la tormenta llega.
Solo podemos pararnos en seco y contemplarla.
Solo podemos escuchar el silencio de después,
No sumirnos en la oscuridad.
Está en nuestras manos el significado que le demos.
Esta en nuestras manos como afrontarlo.
En nuestras manos está, siempre ha estado,
Seguir el camino que nos queda por andar,
Cómo dar el significado a lo que el tiempo
Decide que ha ocurrido y que
En el futuro, seguirá ocurriendo.
En nuestras manos está la vida,
Porque la muerte, no nos pertenece.
Ella no pregunta cuando súbita
Como el rayo en la noche
Acompaña con el estruendo
Su inexorable suceder.
Ocurre sin preguntarnos.
Al mar no le importan los diques ni murallas,
Nada podemos hacer cuando la tormenta llega.
Solo podemos pararnos en seco y contemplarla.
Solo podemos escuchar el silencio de después,
No sumirnos en la oscuridad.
Está en nuestras manos el significado que le demos.
Esta en nuestras manos como afrontarlo.
En nuestras manos está, siempre ha estado,
Seguir el camino que nos queda por andar,
Cómo dar el significado a lo que el tiempo
Decide que ha ocurrido y que
En el futuro, seguirá ocurriendo.
En nuestras manos está la vida,
Porque la muerte, no nos pertenece.