Redivivus
Poeta fiel al portal
EN PENUMBRA
En una alucinada ciudad desconocida extraña
como paisaje de fosforescentes sogas violentas.
Entre callejones laberínticos y obscuros
la noche, la lluvia, y la fiebre
me sorprenden como cúpula terrible.
Verdes relámpagos iluminan de esmeralda todo
como ventana cicatrizada en una noche confusa.
Púrpura sobre azul y luz gris titilando centellando
en el cielo agrio de flechas feroces crueles.
Mi corazón de hojalata tambor de guerra
como mascara razonable y amanecer de pulpo
¡Tam! ¡Tam!, ¡Tam! ¡Tam!, ¡Tam! ¡Tam!
en todo mi cuerpo retumba y lo siento
como sediento perro de fuego que se ahoga.
En una alucinada ciudad desconocida extraña
entre callejones laberínticos y obscuros
me escondo huyo y me escabullo,
pero grandes, pesados y fuertes los pasos
de un animal Venenífero Inclemente Hórrido
¡pum! ¡pum! ¡pum!
¡pum! ¡pum! ¡pum!
se acercan, me acosan, me persiguen.
Como pared de odio en la esquina lunar
la angustia me angosta el pecho implacable
y me enerva las piernas presurosas pesarosas.
Animal hijo de culpas y temores ajenos, desconocidos
con su fétido aliento la nuca atemorizada me eriza,
un grotesco horripilante gruñido de plata derretida
mi carrera acelerada precipitada acelera.
Entre callejones laberínticos y obscuros
me escondo huyo y me escabullo
de un animal Virulento Inverosímil Hostil.
Escarlata sobre verde, ambarino sobre azul dolor
es la fiebre que consume mis fuerzas
con un sopor violáceo lleno de espadas de nieve.
fosfenos que titilan en mis ojos ardorosos
y yo que corro y corro a la carrera para ...
Extraído del poemario Morir un poco. 2005.
En una alucinada ciudad desconocida extraña
como paisaje de fosforescentes sogas violentas.
Entre callejones laberínticos y obscuros
la noche, la lluvia, y la fiebre
me sorprenden como cúpula terrible.
Verdes relámpagos iluminan de esmeralda todo
como ventana cicatrizada en una noche confusa.
Púrpura sobre azul y luz gris titilando centellando
en el cielo agrio de flechas feroces crueles.
Mi corazón de hojalata tambor de guerra
como mascara razonable y amanecer de pulpo
¡Tam! ¡Tam!, ¡Tam! ¡Tam!, ¡Tam! ¡Tam!
en todo mi cuerpo retumba y lo siento
como sediento perro de fuego que se ahoga.
En una alucinada ciudad desconocida extraña
entre callejones laberínticos y obscuros
me escondo huyo y me escabullo,
pero grandes, pesados y fuertes los pasos
de un animal Venenífero Inclemente Hórrido
¡pum! ¡pum! ¡pum!
¡pum! ¡pum! ¡pum!
se acercan, me acosan, me persiguen.
Como pared de odio en la esquina lunar
la angustia me angosta el pecho implacable
y me enerva las piernas presurosas pesarosas.
Animal hijo de culpas y temores ajenos, desconocidos
con su fétido aliento la nuca atemorizada me eriza,
un grotesco horripilante gruñido de plata derretida
mi carrera acelerada precipitada acelera.
Entre callejones laberínticos y obscuros
me escondo huyo y me escabullo
de un animal Virulento Inverosímil Hostil.
Escarlata sobre verde, ambarino sobre azul dolor
es la fiebre que consume mis fuerzas
con un sopor violáceo lleno de espadas de nieve.
fosfenos que titilan en mis ojos ardorosos
y yo que corro y corro a la carrera para ...
Extraído del poemario Morir un poco. 2005.