Elisalle
Poetisa
Te vi llegar y solo fuiste uno más.
Cuenta no se dio mi corazón
y en nuestras charlas
no hubo atisbos de acercamiento.
Entonabas tus canciones a la luz del día;
yo leía mis poesías a tu lado
y prestabas atención a mi lectura.
No sé en qué momento las miradas se cruzaron
y quedaron detenidas en la inercia del momento.
Con temor a futuras soledades
a escondidas empecé a admirarte,
reprimidas las ganas de tocarte.
No supe cómo ni cuando empecé a amarte.
Fue tan sutil al comienzo,
un amigo, compañero, comensal
que al marcharme no recordaría más.
Con el paso de las horas empecé a inquietarme.
Dejabas de ser el ignorado pasajero en mi vida.
Eras a quien hacía lugar al lado o enfrente mío.
Tú, vividor, sabías que yo había caído.
Fueron tus ojos tan azules como mar despejado;
el juego que tu cabello hacía en la frente al cantar.
-No lo cortes, dije, me gusta así-
Tus maneras de hombre mundano,
la rosa roja en las mañanas hizo pensar que algo nacía.
Y me encontré amándote tanto
hasta el punto que rozarte era cortocircuito.
Nuestro contacto de manos, de brazos, de piernas
que ocurría casualmente cuando caminábamos,
era seducirnos y saber que nada estaba de paso.
Llegó el momento menos esperado,
la despedida, oh, aquella despedida
en que maldecías al mundo por haberme conocido
y bendecías la gloria de haber estado conmigo.
Cuando todo terminaba
implorabas que me quedara
yo quería quedarme
yo me hubiera quedado…
Ha pasado un año en que mis labios no pronunciaron
un nombre que no fuera el tuyo;
que no miré a otro hombre para no mancillar
ese recuerdo tan amado que pensaba hacer eterna realidad.
Un mensaje por semana: TE AMO…
52 semanas en que no hubo respuesta a mi llamado.
Dijeron hace poco que intentabas comunicarte
-como íntimo secreto- y yo no creí, ya bastaba.
Era así y en el mismo instante mi puerta cerraba para ti
y si ese precio debía pagar por adorarte
yo lo pagaba.
Nunca fui fiel a nadie antes de ti.
Hasta con el pensamiento traicionaba.
Contigo era religioso y casi rezaba.
De mi dios pagano respuesta esperaba.
Hoy hace un año que entraste a mi vida
sin saber que aún hoy,
con todos los desaires que me has hecho,
los dejo pasar y pienso que no me sucede a mí.
Quiero preguntarte en este día
si pudieras responderme descansaría mi alma
y es tan sencillo como todo lo mío.
Por favor:
¿En qué me equivoqué?
¿Ha sido amarte demasiado y purgar contigo mi pasado?
¿O es que solo yo te amé y para ti fui una más…?
[video=youtube;C5rVi91TGNw]http://www.youtube.com/watch?v=C5rVi91TGNw[/video]
Margarita
22/11/2013
Todos los derechos Reservados.
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
©
Inscrpción: 204.688
Cuenta no se dio mi corazón
y en nuestras charlas
no hubo atisbos de acercamiento.
Entonabas tus canciones a la luz del día;
yo leía mis poesías a tu lado
y prestabas atención a mi lectura.
No sé en qué momento las miradas se cruzaron
y quedaron detenidas en la inercia del momento.
Con temor a futuras soledades
a escondidas empecé a admirarte,
reprimidas las ganas de tocarte.
No supe cómo ni cuando empecé a amarte.
Fue tan sutil al comienzo,
un amigo, compañero, comensal
que al marcharme no recordaría más.
Con el paso de las horas empecé a inquietarme.
Dejabas de ser el ignorado pasajero en mi vida.
Eras a quien hacía lugar al lado o enfrente mío.
Tú, vividor, sabías que yo había caído.
Fueron tus ojos tan azules como mar despejado;
el juego que tu cabello hacía en la frente al cantar.
-No lo cortes, dije, me gusta así-
Tus maneras de hombre mundano,
la rosa roja en las mañanas hizo pensar que algo nacía.
Y me encontré amándote tanto
hasta el punto que rozarte era cortocircuito.
Nuestro contacto de manos, de brazos, de piernas
que ocurría casualmente cuando caminábamos,
era seducirnos y saber que nada estaba de paso.
Llegó el momento menos esperado,
la despedida, oh, aquella despedida
en que maldecías al mundo por haberme conocido
y bendecías la gloria de haber estado conmigo.
Cuando todo terminaba
implorabas que me quedara
yo quería quedarme
yo me hubiera quedado…
Ha pasado un año en que mis labios no pronunciaron
un nombre que no fuera el tuyo;
que no miré a otro hombre para no mancillar
ese recuerdo tan amado que pensaba hacer eterna realidad.
Un mensaje por semana: TE AMO…
52 semanas en que no hubo respuesta a mi llamado.
Dijeron hace poco que intentabas comunicarte
-como íntimo secreto- y yo no creí, ya bastaba.
Era así y en el mismo instante mi puerta cerraba para ti
y si ese precio debía pagar por adorarte
yo lo pagaba.
Nunca fui fiel a nadie antes de ti.
Hasta con el pensamiento traicionaba.
Contigo era religioso y casi rezaba.
De mi dios pagano respuesta esperaba.
Hoy hace un año que entraste a mi vida
sin saber que aún hoy,
con todos los desaires que me has hecho,
los dejo pasar y pienso que no me sucede a mí.
Quiero preguntarte en este día
si pudieras responderme descansaría mi alma
y es tan sencillo como todo lo mío.
Por favor:
¿En qué me equivoqué?
¿Ha sido amarte demasiado y purgar contigo mi pasado?
¿O es que solo yo te amé y para ti fui una más…?
[video=youtube;C5rVi91TGNw]http://www.youtube.com/watch?v=C5rVi91TGNw[/video]
Margarita
22/11/2013
Todos los derechos Reservados.
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
©
Inscrpción: 204.688
Archivos adjuntos
Última edición:

::