EN RECUERDO DE PERSI Y SU AMOR: ISABEL
A penas tenía treinta años. Era un chaval muy dulce, muy romántico. Se pasaba horas conectado al ordenador, siempre bromeando de forma cariñosa en el chat. Transmitía alegría pero cuando hablabas con él en privado se percibía un corazón solitario, triste, deseoso de amar y ser amado.
Persi no era como los otros chicos de su edad, no salía los sábanos a la noche, ni ningún otro día. Se quedaba allí sentado, en su mesa, frente a su pantalla, infundiendo sonrisas a quien hablaba con él. Era un caballero romántico que esperaba encontrar en el ciber espacio a su mujer soñaba.
Recuerdo que mil veces le dije: - "sal a la calle, un chaval como tú enseguida enamorará a una mujer", pero él decía que era demasiado tímido,que era poca cosa para una mujer real, nadie le podría querer. "Qué bobada", le contestaba, "el día que te enamores se te irá de golpe la timidez" y él me decía, "si eso ocurriera recorrería el mundo entero, si fuera preciso, para estar con ella".
Y ocurrió. Mi querido Persi se enamoró perdidamente de una asturiana, Isabel. Y ella se enamoró de él. Y el recorrió el mundo entero para estar con ella. Y el amor entre ambos se fue afianzando, día a día, visita a visita.
El 10 de enero de 2003, desde España, ambos viajaron a Perú, en compañía de la madre de él. Iban ilusionados, Isabel conocería a toda la familia de Persi, pronto se casarían.
Pero su alegría, su amor y sus sueños les hacía volar más alto de lo que voló el avión que los llevaba a su destino, un destino que no era Perú, un destino trágico con el nombre de una montaña que no recuerdo, una montaña que truncó su felicidad terrenal y fundió sus cuerpos en un único espíritu, en una sola energía, la energía de su amor eterno.
Es extraño pensar que dos personas, separadas por un inmenso océano, que difícilmente hubieran cruzado sus existencias si no hubiera sido por internet, tuvieran marcado un mismo final dos años después de iniciar su idilio virtual. Diríase que sus vidas se unieron, en el inverosímil entramado del ciberespacio, precisamente para realizar juntos ese último vuelo, ese viaje sin retorno hacia el más allá, como si las fechas de ambos estuvieran unidas en un oscuro calendario y el destino se hubiera limitado a forzar un encuentro necesario aunque aparentemente pareciera tan imposible.
Estaban predestinados a morir juntos, a hacer realidad su amor, quizás, en otro mundo.
Nota: A mi querido amigo Persi (de Perú) y su novia Isabel (de España) , trágicamente fallecidos en accidente aéreo el 10 de enero de 2.003.
SIEMPRE TE RECORDARÉ MI QUERIDO "NIÑO" PERSI.
JULIA (entonces, tu amiga "Alexxia").
A penas tenía treinta años. Era un chaval muy dulce, muy romántico. Se pasaba horas conectado al ordenador, siempre bromeando de forma cariñosa en el chat. Transmitía alegría pero cuando hablabas con él en privado se percibía un corazón solitario, triste, deseoso de amar y ser amado.
Persi no era como los otros chicos de su edad, no salía los sábanos a la noche, ni ningún otro día. Se quedaba allí sentado, en su mesa, frente a su pantalla, infundiendo sonrisas a quien hablaba con él. Era un caballero romántico que esperaba encontrar en el ciber espacio a su mujer soñaba.
Recuerdo que mil veces le dije: - "sal a la calle, un chaval como tú enseguida enamorará a una mujer", pero él decía que era demasiado tímido,que era poca cosa para una mujer real, nadie le podría querer. "Qué bobada", le contestaba, "el día que te enamores se te irá de golpe la timidez" y él me decía, "si eso ocurriera recorrería el mundo entero, si fuera preciso, para estar con ella".
Y ocurrió. Mi querido Persi se enamoró perdidamente de una asturiana, Isabel. Y ella se enamoró de él. Y el recorrió el mundo entero para estar con ella. Y el amor entre ambos se fue afianzando, día a día, visita a visita.
El 10 de enero de 2003, desde España, ambos viajaron a Perú, en compañía de la madre de él. Iban ilusionados, Isabel conocería a toda la familia de Persi, pronto se casarían.
Pero su alegría, su amor y sus sueños les hacía volar más alto de lo que voló el avión que los llevaba a su destino, un destino que no era Perú, un destino trágico con el nombre de una montaña que no recuerdo, una montaña que truncó su felicidad terrenal y fundió sus cuerpos en un único espíritu, en una sola energía, la energía de su amor eterno.
Es extraño pensar que dos personas, separadas por un inmenso océano, que difícilmente hubieran cruzado sus existencias si no hubiera sido por internet, tuvieran marcado un mismo final dos años después de iniciar su idilio virtual. Diríase que sus vidas se unieron, en el inverosímil entramado del ciberespacio, precisamente para realizar juntos ese último vuelo, ese viaje sin retorno hacia el más allá, como si las fechas de ambos estuvieran unidas en un oscuro calendario y el destino se hubiera limitado a forzar un encuentro necesario aunque aparentemente pareciera tan imposible.
Estaban predestinados a morir juntos, a hacer realidad su amor, quizás, en otro mundo.
Nota: A mi querido amigo Persi (de Perú) y su novia Isabel (de España) , trágicamente fallecidos en accidente aéreo el 10 de enero de 2.003.
SIEMPRE TE RECORDARÉ MI QUERIDO "NIÑO" PERSI.
JULIA (entonces, tu amiga "Alexxia").