Elisalle
Poetisa
EN REVERSA PERO RENAZCO.
Porque la palabra delata.
En ellas no se ocultan
los años.
En lo hundido de mi almohada
ha quedado el inconsciente
que ha mostrado los umbrales encendidos
del ayer luminoso,
en donde quedó una joven y una niña
que indiferente al paso de los años
no soltó mano ni cortó el cordón
de un tiempo que bendice y agradece.
En las cuencas fragmentadas de un hoy
el cemento cubre la corriente de los ríos
y no existe una perla que dé salida a las emociones.
Es angustioso tener que recrearse en un pasado,
soltar los nudillos para el relajo de manos
e ir en busca de alguien a quien abrazar
los cabellos de un niño para acariciar.
Los ayes van en procesión y sonríen con ironía
al pasar frente a la ventana
que guarda restos de castillos de arena
que se derrumbó ante los ojos atentos;
un corazón que cada vez se contorsiona menos
al estremecimiento y capacidad de asombro.
Hoy me mata la vida
y alguna vez sentí que toda me pertenecía.
Golpea fuerte y remece hasta las confesiones.
Empiezo a mirar el futuro para atrás.
Espero la noche para encontrar las raíces de mis equivocaciones
y no espero respuestas, no las entiendo.
No se elige la vida, la vida elige y no me culparé.
Todo se hace conforme al entendimiento
y la cadena que se forma desde los antepasados
es cruel y latiguea.
No es tema cuando todo va viento en popa
y hay mieles untadas en el alma y aroma de madreselva.
Es lo que impera.
Renazco en reversa a la aventura pero renazco.
Ya conozco el camino y el más ripiado lo pasé, creo.
Tomo el rumbo de los que marchan sin preguntar a dónde vamos.
Para qué si la marca llevamos y con mucha dignidad.
Espero las horas tranquilas para ser feliz,
desligándome de toda conciencia.
Allí encuentro a mis muertos amados,
me regañan y regaño, siempre fue así.
No importa nada ¡Están vivos!
y vuelvo a ser chiquilla traviesa que se enamora;
que toma, que deja, que ignora el devenir.
Te encuentro amor primero, algo quedó pendiente
en la enredadera de madre que hoy cubre la evolución.
No has envejecido y me miras con inquietud de búsqueda.
Despierto y te has ido junto a los demás.
De reojos miro al espejo y mi cara está llenita de pasado.
Rasguño el día por un resquicio de brote.
Quizá…
Quiero verte, quiero verte un minuto más,
es suficiente,
eres irresistible para mí.
Aún me creo irresistible ante ti.
Despierto…
Margarita
16/01/2014
Todos los derechos Reservados
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
©
Inscrpción: 204.688
Porque la palabra delata.
En ellas no se ocultan
los años.
En lo hundido de mi almohada
ha quedado el inconsciente
que ha mostrado los umbrales encendidos
del ayer luminoso,
en donde quedó una joven y una niña
que indiferente al paso de los años
no soltó mano ni cortó el cordón
de un tiempo que bendice y agradece.
En las cuencas fragmentadas de un hoy
el cemento cubre la corriente de los ríos
y no existe una perla que dé salida a las emociones.
Es angustioso tener que recrearse en un pasado,
soltar los nudillos para el relajo de manos
e ir en busca de alguien a quien abrazar
los cabellos de un niño para acariciar.
Los ayes van en procesión y sonríen con ironía
al pasar frente a la ventana
que guarda restos de castillos de arena
que se derrumbó ante los ojos atentos;
un corazón que cada vez se contorsiona menos
al estremecimiento y capacidad de asombro.
Hoy me mata la vida
y alguna vez sentí que toda me pertenecía.
Golpea fuerte y remece hasta las confesiones.
Empiezo a mirar el futuro para atrás.
Espero la noche para encontrar las raíces de mis equivocaciones
y no espero respuestas, no las entiendo.
No se elige la vida, la vida elige y no me culparé.
Todo se hace conforme al entendimiento
y la cadena que se forma desde los antepasados
es cruel y latiguea.
No es tema cuando todo va viento en popa
y hay mieles untadas en el alma y aroma de madreselva.
Es lo que impera.
Renazco en reversa a la aventura pero renazco.
Ya conozco el camino y el más ripiado lo pasé, creo.
Tomo el rumbo de los que marchan sin preguntar a dónde vamos.
Para qué si la marca llevamos y con mucha dignidad.
Espero las horas tranquilas para ser feliz,
desligándome de toda conciencia.
Allí encuentro a mis muertos amados,
me regañan y regaño, siempre fue así.
No importa nada ¡Están vivos!
y vuelvo a ser chiquilla traviesa que se enamora;
que toma, que deja, que ignora el devenir.
Te encuentro amor primero, algo quedó pendiente
en la enredadera de madre que hoy cubre la evolución.
No has envejecido y me miras con inquietud de búsqueda.
Despierto y te has ido junto a los demás.
De reojos miro al espejo y mi cara está llenita de pasado.
Rasguño el día por un resquicio de brote.
Quizá…
Quiero verte, quiero verte un minuto más,
es suficiente,
eres irresistible para mí.
Aún me creo irresistible ante ti.
Despierto…
Margarita
16/01/2014
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Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
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