Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
En silencio,
recosté mis ojos
en tu lecho oscuro,
recordé los días
anchos,
de risas fecundos,
y miré la carcasa vacía
del ímpetu de otros tiempos.
De los faustos
que laureaban tu aurora
de alabanzas huecas
ni un susurro
vadeaba
el naufragio de guirnaldas
y en los surcos
que el llanto cinceló en las mejillas
descubrí un presente
huérfano de triunfos
y quise, en el arambel
de ese corazón acuartelado,
recoser el festón de sus pulsos...
En silencio,
la savia reseca de mi pluma
entrelaza el rumbo
a estos versos
dejando el deseo atribulado
por ayeres inconclusos.
Hoy me calzo unos zapatos
de suelas raídas
y me enfundo
clámides de olvido
para ser el eco de una sombra.
Deambulo
recaudando de las letras
marejadas que espoleen
el arrullo
del viento solano
que revierta quizás el destino
en lo abrupto
de la cárcava de un sueño
esquirlado
al envés del espejo que empuño.
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