En la locura de los locos, brilla su cordura,
no por ser, lo mal llamado “normal”
si no por la gracia al hablar,
los sentimientos que vive en su mundo
paralelo a nuestra querida realidad,
no sueña, ya tiene los ojos cerrados por glaucoma,
pero se ríe de su sombra y habla de un ayer paranoico,
dulcificado por sus palabras, de joven era pastelera,
el tiempo que no habla llora, nadie la entiende,
y cada noche a su almohada susurra
que venga la muerte a recogerla
para reunirse con sus hermanas,
en la otra habitación, lloro, recordando tiempos mejores.
no por ser, lo mal llamado “normal”
si no por la gracia al hablar,
los sentimientos que vive en su mundo
paralelo a nuestra querida realidad,
no sueña, ya tiene los ojos cerrados por glaucoma,
pero se ríe de su sombra y habla de un ayer paranoico,
dulcificado por sus palabras, de joven era pastelera,
el tiempo que no habla llora, nadie la entiende,
y cada noche a su almohada susurra
que venga la muerte a recogerla
para reunirse con sus hermanas,
en la otra habitación, lloro, recordando tiempos mejores.