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En su último giro

Tema en 'Prosa: Generales' comenzado por Asklepios, 6 de Noviembre de 2020. Respuestas: 0 | Visitas: 46

  1. Asklepios

    Asklepios Digamos que a tientas

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    En su último giro, la quietud de su gesto huyó definitivamente. La naciente comisura de sus labios pasó a ofrecer todo el horror contenido con un grito interminable. El dolor también lo acompañaba. Aquello no tenía ni diámetro ni longitud… No tenía medida.

    Tropezaron en su interior serenos escalofríos y el perfume de la quietud se instaló, convencido de ser necesario. Entonces, como fiera salvaje rodeada por un fuego que no tiene llamas por las que ascender, se para a observar la multitud de matices escarlata que depara el ocaso y se tranquiliza. Quizás intente, alguna vez, acercarse más al fuego.

    Permanece mirando el paisaje lejano de suave y tierno olvido donde las nubes son anécdotas de todo y nada. Deja anclada la visión que cubre su entrecejo y calla palabras. Calla una vida.

    Recuerda que un día conoció el mar. Mar que buscaba en la arena su propio perdón y la arena preguntaba qué es lo que esconde en su más allá. Entonces sospechó que el orden de sus pensamientos pronto sería atravesado por presencias ajenas.

    Pasa frente al descanso de una barca en tierra firme. El aire la mece, entreteniéndola como para que no pierda la costumbre. La barca, agradecida, silva por sus adentros. Juegan juntos frente al mar que comienza a rizar sus contornos por envidia.

    Aumenta la sombra de la barca. Su tamaño, sin querer, invade el mundo acuático que la rechaza, lame y humedece. No lejos de allí, un río consolida su camino. Aquí, ciertas espumas del mar son el signo de sus risas. Signo de victoria.

    Sabe que no tiene más tiempo para descansar. Ha de continuar huyendo hasta llegar un poco más allá de la frontera. La vida obliga
     
    #1
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