Kein Williams
Poeta fiel al portal
Ya mamá le cuida al niño
ella debe ponerse los tacones
ya la esperan todos los hombres
a quienes debe fingir cariño.
Llega cinco minutos retrasada
el patrón ya se los ha descontado
se pone el vestido más escotado
y sale prácticamente sin nada.
En el tubo ella es la bailarina
pero aquí no se oye a Mozart
solo tipos que le dicen cosas
y que con deseo la miran.
Ella sabe donde se ha metido
la tocan, no puede darle pena
pues en sus manos está la cena
aunque le toquen lo prohibido.
El agua no le quita la suciedad
de las manos sobre su desnudez
siente la promiscuidad en su piel
por sentirse un objeto sexual.
Ella se siente como basura
al ser tocada por esos hombres
o lo que debe hacer en rincones
sólo por darle todo a su criatura.
Aunque sabe que hay otros trabajos
también sabe de vivir los rechazos
de personas que la ven como algo
que solo sirve para estar por debajo.
Y ahora el padre del niño pelea la tutela
luego de que se lo negó en el embarazo
mientras el bebé duerme en los brazos
de la más dulce y abnegada abuela.
Ella llora sobre la almohada
donde alimenta los sueños
sólo quiere que su pequeño
no se vaya a ir de su casa.
Ya llegan las veinte horas
se va otra vez al cabaret
la madre le cuida al bebé
mientras que ella labora.
Nadie vaya a juzgarla
ella eligió su destino
ella lo hace por su niño
aunque la crean mala.
ella debe ponerse los tacones
ya la esperan todos los hombres
a quienes debe fingir cariño.
Llega cinco minutos retrasada
el patrón ya se los ha descontado
se pone el vestido más escotado
y sale prácticamente sin nada.
En el tubo ella es la bailarina
pero aquí no se oye a Mozart
solo tipos que le dicen cosas
y que con deseo la miran.
Ella sabe donde se ha metido
la tocan, no puede darle pena
pues en sus manos está la cena
aunque le toquen lo prohibido.
El agua no le quita la suciedad
de las manos sobre su desnudez
siente la promiscuidad en su piel
por sentirse un objeto sexual.
Ella se siente como basura
al ser tocada por esos hombres
o lo que debe hacer en rincones
sólo por darle todo a su criatura.
Aunque sabe que hay otros trabajos
también sabe de vivir los rechazos
de personas que la ven como algo
que solo sirve para estar por debajo.
Y ahora el padre del niño pelea la tutela
luego de que se lo negó en el embarazo
mientras el bebé duerme en los brazos
de la más dulce y abnegada abuela.
Ella llora sobre la almohada
donde alimenta los sueños
sólo quiere que su pequeño
no se vaya a ir de su casa.
Ya llegan las veinte horas
se va otra vez al cabaret
la madre le cuida al bebé
mientras que ella labora.
Nadie vaya a juzgarla
ella eligió su destino
ella lo hace por su niño
aunque la crean mala.