Se rompió lentamente
el yugo del temor,
en ti quedé sumida
doblegada a tu amor.
Me sedujo tu boca
cual bello manantial
y ahí calme mi sed
con placer celestial.
Mi cuerpo enardecido
sediento, enamorado,
se refugió en tu centro
quedándose extasiado
Qué rico quedar así, sumida, doblegada, entregada. Extasiarse en ese cuerpo que despierta tantas cosas lindas. Woww.
Precioso poema querida Elbita.
Placer leerte.
Estrellas y un abrazo.
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