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Tema en 'Prosa: Generales' comenzado por Cris Cam, 17 de Abril de 2019 a las 10:06 AM. Respuestas: 0 | Visitas: 22

  1. Cris Cam

    Cris Cam Poeta adicto al portal

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    - Retiro, ida y vuelta.

    Anden largo, mañana fría, niebla espesa, gente apurada, gente indiferente, café-café, una moneda, un pie arrastrado.

    7254, amarillo sucio, aún imponente, diésel, pintura nueva, TMS, ojos de ping-pong, mirando ventanillas, buscando a Mario, asiento libre, el chancho.

    Subo. Salchichas posmodernas, envasadas al vacío, más bien vacíos los bolsillos y lo mismo se quedan todos panchos. Un pie en el estribo, el otro en la patineta turbo de autosustentación magnética, el pelo se congela al viento. Atrás mío gano Boca, eso alcanza. Accidente de trabajo, no me lo pagan porque estoy en negro, perdí el dedo. La señora de saco despelusado, enciende un Benson, quizá le haya puesto parquet al gallinero.

    Los pastos llueven a mis pies, me dibujan trazos de Manet, una bailarina de Degás, un árbol de la Buk. Instinto de supervivencia. Me aferro al pasamanos, un fitito le corre carreras al desvencijado tren por Nicaragua o 21 de julio según se lea, me gustan los dos, por Sandino, por la Apollo XII. Pierde se aleja por Tornquist.

    Santos Lugares. Correrse, dejar pasar, ¡hay señor por favor!, escalón, subir, al fin mis dos pies en el marco cinético suburbano. Una gorda me pega un codazo, nadie la ve. Todo el hombraje santo y zarpado, erudito y analfabeto, prendido de los bucles morochos, tapado negro suelto de botones, minifalda escocesa (secretaria), perfume caro (el jefe), me impactan sus ojos lilas, al oso con el buzo de Menem 95, le inspira: Vení que te chupo toda. Hielo negro, no la inmutan la admiración de belleza clásica, ni las procacidades.

    Devoto. Bajan las Pororas, entre tantas una me tira una mirada y una mordida de labio. Mi autoestima, sube un punto.

    Paso al interior. Un cincuentón haciéndose el boludo y se arrima a la pendeja (Ahí viene el sopapo, no, no vino). Se queda inmóvil y alza los ojos al techo, el zángano aprovecha, se frota contra ella. Yo ya estoy guardando los lentes en el bolsillo interno del saco, porque pienso romperle la cabeza. La chica aprieta el borde del asiento con sus manos, se muerde los labios. El joven de traje, celular y colita, también se da cuenta y también lo mira con furia (retirada, permiso, permiso). La adolescente se da vuelta, esgrime una frase inteligible, me percato que es tonta, se le cae un hilo de baba, quizá un adiós al príncipe gris que se atrevió con su cuerpo.

    Paternal. Me siento, apoyo mi cabeza en la ventanilla, dibujo un corazón en el vidrio empañado, iba a escribir algo, lo borro con la palma. Miro el paredón, detrás, en algún lugar está Marta. Siempre la recuerdo.

    Saco el aviso, reviso mi curriculum. Cuantos años de esfuerzo al pedo. Parece chiste.

    Una parejita se sienta en diagonal, se besan, se tocan, se ríen, se tocan, se excitan, se tocan. Y eso que no está Girondo. Me rio con una pizca de envidia.

    El pelado abre el diario, 140 muertos en Palestina, 87 en la Amia, la ETA, el IRA, el ERP, la Cia, el Proceso y la puta que los parió, a toda clase de milicos.

    Bolígrafos Parker, alicates japoneses, Diccionarios truchos, estampitas con mocos, Falkland Argentinas. Ni un solo peine.

    Palermo. Las ovejas se apretujan. Escucho ruido de guadañas.

    Miro desde el puente. Hipódromo (nunca estuve), Hotel Cariño (nunca estuve). Barrio norte. Asco. Grasa de Capital.

    Una turbina ensordece de integrales múltiples, espejos, ciclos anidados, cuaterniones, multiformes.

    Pin-Pan, su atención por favor, pasajeros abordar sus micros a Junín, San Luis, Arco Iris, el Sol.
     
    #1

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