Tristan Fauves
Poeta recién llegado
En tu cuerpo pinté.
Recorrí con mis pinturas
tus blancas curvas.
Y el calor que desprendías
me hacía fiel a tu piel.
Pinté rosales y fantasmas,
sobre el júbilo y el calvario.
Pinté corazones y fuego,
sobre el amor y el desamor.
Bajo tu pecho izquierdo
una cadena.
En tu muslo prieto
unas flores.
En tu cuerpo pinté mi sueño,
tus ilusiones en un solo color.
Tu blanca piel como lienzo,
amable para mi trazo.
En tu cuerpo pinté
mis dudas y temores
los desahogué.
Recreé en tu piel
la prisión de mi imaginación.
En tu cuerpo pinté
el futuro incierto
del presente latente.
En tu cuerpo pinté
durante una fugaz noche,
que nos asfixió.
En todo tu cuerpo pinté.
Recorrí con mis pinturas
tus blancas curvas.
Y el calor que desprendías
me hacía fiel a tu piel.
Pinté rosales y fantasmas,
sobre el júbilo y el calvario.
Pinté corazones y fuego,
sobre el amor y el desamor.
Bajo tu pecho izquierdo
una cadena.
En tu muslo prieto
unas flores.
En tu cuerpo pinté mi sueño,
tus ilusiones en un solo color.
Tu blanca piel como lienzo,
amable para mi trazo.
En tu cuerpo pinté
mis dudas y temores
los desahogué.
Recreé en tu piel
la prisión de mi imaginación.
En tu cuerpo pinté
el futuro incierto
del presente latente.
En tu cuerpo pinté
durante una fugaz noche,
que nos asfixió.
En todo tu cuerpo pinté.