Fuimos luz oscura y fría.
Al momento de encontrarlos
vimos tanta y tanta paz...
que pudimos solo amarnos.
Las colinas desprovistas
de claveles taciturnos
ya revisten de colores
los parajes que desiertos
aguardan su despertar
sin razones ni motivos
aparentes en la vida
en sus valles y sus picos.
Fuimos sol, quimera, acacia...
el camino del destino
que se cubre del aurora
con los rayos de tu brillo.
Y por vernos en la noche
del recuerdo prohibido
nos perdimos lentamente...
y pagamos el castigo.
Soy la nada fría y seca
extasiándose en tu ombligo.
Ves mi sangre, quieta, opaca,
que recuerda el ser contigo.