En tus rodillas se crían águilas de espanto

penabad57

Poeta veterano en el portal
Dentro del diamante tu hogar.

En un espejo y en otro y en otro
la virtud del cuerpo que halla o no halla su eclipse.

Busco un ojal invadido de almendras,
elijo el pretérito en tu labio blanco
y verde.

Me llevas al crepúsculo, a mil batallas,
a esa noche que es filamento de perdón.

Tu rostro navegó desoladas islas
y en tus velas blancas la herida perfuma
la ojera de un mar de plástico.

¿Qué seda es la tuya que no acierta en su mástil?

Calle arriba o calle abajo tu cintura ya no gime,
recuerdo tu nombre como una espiga vertical
y la humedad del eco en mi costilla
cuando el rocío me hiere.

Yo quise decir “corazón de pájaro” para que vieras mi prontitud
o mi reflejo.

A ti te gusta lo que no puedes ser,
la sangre en el perfume,
el cartílago que ama las vocales,
el paraíso donde los muslos son un refugio
o una quimera.
 
Dentro del diamante tu hogar.

En un espejo y en otro y en otro
la virtud del cuerpo que halla o no halla su eclipse.

Busco un ojal invadido de almendras,
elijo el pretérito en tu labio blanco
y verde.

Me llevas al crepúsculo, a mil batallas,
a esa noche que es filamento de perdón.

Tu rostro navegó desoladas islas
y en tus velas blancas la herida perfuma
la ojera de un mar de plástico.

¿Qué seda es la tuya que no acierta en su mástil?

Calle arriba o calle abajo tu cintura ya no gime,
recuerdo tu nombre como una espiga vertical
y la humedad del eco en mi costilla
cuando el rocío me hiere.

Yo quise decir “corazón de pájaro” para que vieras mi prontitud
o mi reflejo.

A ti te gusta lo que no puedes ser,
la sangre en el perfume,
el cartílago que ama las vocales,
el paraíso donde los muslos son un refugio
o una quimera.


Aquí la nostalgia está representada de manera impecable. Como si la melancolía fuera suavizada por ese mar de imágenes conmovedoras.
Me agradó leerte esta tarde.
Otro abrazo con admiración.
 
Dentro del diamante tu hogar.

En un espejo y en otro y en otro
la virtud del cuerpo que halla o no halla su eclipse.

Busco un ojal invadido de almendras,
elijo el pretérito en tu labio blanco
y verde.

Me llevas al crepúsculo, a mil batallas,
a esa noche que es filamento de perdón.

Tu rostro navegó desoladas islas
y en tus velas blancas la herida perfuma
la ojera de un mar de plástico.

¿Qué seda es la tuya que no acierta en su mástil?

Calle arriba o calle abajo tu cintura ya no gime,
recuerdo tu nombre como una espiga vertical
y la humedad del eco en mi costilla
cuando el rocío me hiere.

Yo quise decir “corazón de pájaro” para que vieras mi prontitud
o mi reflejo.

A ti te gusta lo que no puedes ser,
la sangre en el perfume,
el cartílago que ama las vocales,
el paraíso donde los muslos son un refugio
o una quimera.
Desgarrar escenarios imposibles es tu especialidad. Un abrazo, penabad.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba