Sofía Valera
Poeta recién llegado
Afuera solo se oye el ruido,
el sonido de un carro de limpieza,
hay excrementos de perros
frente a los muchos portales,
y hojas de árboles en el suelo
por las lluvias recientes,
ladran los perros, y los gatos
toman el poco sol que los alcanza
a cubrir; por esta zona abundan.
Se escuchan los niños que van al cole...
en particular los hijos de mi vecino
del primero, es divorciado, pero se
le nota el gran amor que siente por ellos,
no es que sea una cotilla, las paredes
de esta vecindad son como de cartón,
tampoco es que a diario esté en casa;
es solo cuando toca descansar después
de casi siempre una semana dura de trabajo,
cuando, sé, que al día siguiente
no toca laborar, me planeo la mañana...
me levanto a las 06:45 am, sin hacer
mucho ruido por supuesto, para no despertar a mi hijo,
después le preparo su desayuno, y lo que más
me gusta es animarlo con un beso
porque ya es la hora, de levantarse para
que se aliste para irse a estudiar,
el despertarlo con un beso lo hago desde
hace 14 años...el de decirle lo mucho que lo amo,
de lo que significa para mí.
Nos despedimos con un fuerte abrazo,
con un "que te vaya muy bien en el instituto,
con un "ten cuidado", y con un "Dios te guarde"
me acuerdo, cuando tenía tres años
y comenzó ya su colegio en infantil,
lo veía tan indefenso pero al mismo
tiempo tan fuerte, me daba angustia
dejarlo tan pequeño en la puerta del colegio,
por gracia le toco una linda profesora:
Consuelo, como profesora y persona excelente.
Pero confieso que cuando ya me quedo sola,
bueno tengo un periquito, al que le hablo...
la mañana se me viene encima, todas
las preocupaciones inundan este pequeño salón,
y lo único que en ocasiones me desahoga
es escribir, aunque no tenga idea de como empezar...
Ya ha terminado de limpiar el carro del ayuntamiento
y aquí dentro solo se oye una canción y las noticias
del avión accidentado en Medellín.
el sonido de un carro de limpieza,
hay excrementos de perros
frente a los muchos portales,
y hojas de árboles en el suelo
por las lluvias recientes,
ladran los perros, y los gatos
toman el poco sol que los alcanza
a cubrir; por esta zona abundan.
Se escuchan los niños que van al cole...
en particular los hijos de mi vecino
del primero, es divorciado, pero se
le nota el gran amor que siente por ellos,
no es que sea una cotilla, las paredes
de esta vecindad son como de cartón,
tampoco es que a diario esté en casa;
es solo cuando toca descansar después
de casi siempre una semana dura de trabajo,
cuando, sé, que al día siguiente
no toca laborar, me planeo la mañana...
me levanto a las 06:45 am, sin hacer
mucho ruido por supuesto, para no despertar a mi hijo,
después le preparo su desayuno, y lo que más
me gusta es animarlo con un beso
porque ya es la hora, de levantarse para
que se aliste para irse a estudiar,
el despertarlo con un beso lo hago desde
hace 14 años...el de decirle lo mucho que lo amo,
de lo que significa para mí.
Nos despedimos con un fuerte abrazo,
con un "que te vaya muy bien en el instituto,
con un "ten cuidado", y con un "Dios te guarde"
me acuerdo, cuando tenía tres años
y comenzó ya su colegio en infantil,
lo veía tan indefenso pero al mismo
tiempo tan fuerte, me daba angustia
dejarlo tan pequeño en la puerta del colegio,
por gracia le toco una linda profesora:
Consuelo, como profesora y persona excelente.
Pero confieso que cuando ya me quedo sola,
bueno tengo un periquito, al que le hablo...
la mañana se me viene encima, todas
las preocupaciones inundan este pequeño salón,
y lo único que en ocasiones me desahoga
es escribir, aunque no tenga idea de como empezar...
Ya ha terminado de limpiar el carro del ayuntamiento
y aquí dentro solo se oye una canción y las noticias
del avión accidentado en Medellín.
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