coni.mauma
Poeta recién llegado
En un ensueño me encuentro,
a mí mismo me hallo y observo.
Con curiosidad me contemplo,
destacando que no soy de carne ni huesos.
Soy mar… un mar de mansas olas,
de aguas estancadas,
a veces resignadas,
por no oír mas
el dulce canto de una ninfa amada.
Pero también, soy brava agua,
en la cual se puede apreciar,
fuertes bramidos,
si la tempestad, decide el ancla fondear.
Soy océano… océano de grandes flotas,
de hermosos navíos, de viejas canoas.
Soy ruta de pequeños o enormes cruceros,
que transportan día y noche
ilusiones y sueños.
Vasta y solitaria es mi costa,
de este a oeste inmensa se extiende.
Hogar permanente,
de elegantes y traviesos pingüinos,
también de tímidos y desprolijos lobos marinos.
En su dorada arena reposan tamariscos,
que le hacen frente al sol con su castigo,
y gracias a sus verdes copas,
reflejan paz y calma con sus sombras.
Cristalina es mi agua,
de profundidad desconocida,
donde guardo secretos,
Y mientras el sol se oculta
en un rojizo atardecer,
las gaviotas viajan
extrañándote,
deseando que ojala a mi playa,
vuelvas a nadar otra vez.
a mí mismo me hallo y observo.
Con curiosidad me contemplo,
destacando que no soy de carne ni huesos.
Soy mar… un mar de mansas olas,
de aguas estancadas,
a veces resignadas,
por no oír mas
el dulce canto de una ninfa amada.
Pero también, soy brava agua,
en la cual se puede apreciar,
fuertes bramidos,
si la tempestad, decide el ancla fondear.
Soy océano… océano de grandes flotas,
de hermosos navíos, de viejas canoas.
Soy ruta de pequeños o enormes cruceros,
que transportan día y noche
ilusiones y sueños.
Vasta y solitaria es mi costa,
de este a oeste inmensa se extiende.
Hogar permanente,
de elegantes y traviesos pingüinos,
también de tímidos y desprolijos lobos marinos.
En su dorada arena reposan tamariscos,
que le hacen frente al sol con su castigo,
y gracias a sus verdes copas,
reflejan paz y calma con sus sombras.
Cristalina es mi agua,
de profundidad desconocida,
donde guardo secretos,
custodiados por negros tiburones,
que pecan de lujuria y envidia,
con asquerosa avaricia.que pecan de lujuria y envidia,
Y mientras el sol se oculta
en un rojizo atardecer,
las gaviotas viajan
extrañándote,
deseando que ojala a mi playa,
vuelvas a nadar otra vez.