Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
En medio de un huerto de
América Latina,
suficiente para ofrecer
con alegría la
nostalgia de un país
donde sopla el viento
en medio de la guerra.
A una milla del río sagrado,
cinco acres de tierra fértil,
árboles frutales, viejos bosques,
cerca de los cantos
de un abismo.
Misterio que se abre
sobre una colina verde,
lugar salvaje,
oquedad hirviente.
Al lado de un salto
de agua burbujeante,
rugido interminable
como si la tierra protestara.
Cerca de la región
de las brisas eternas,
con el sol en el este,
en el lado soleado,
construí una casa de ladrillos.
América Latina,
suficiente para ofrecer
con alegría la
nostalgia de un país
donde sopla el viento
en medio de la guerra.
A una milla del río sagrado,
cinco acres de tierra fértil,
árboles frutales, viejos bosques,
cerca de los cantos
de un abismo.
Misterio que se abre
sobre una colina verde,
lugar salvaje,
oquedad hirviente.
Al lado de un salto
de agua burbujeante,
rugido interminable
como si la tierra protestara.
Cerca de la región
de las brisas eternas,
con el sol en el este,
en el lado soleado,
construí una casa de ladrillos.
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